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domingo, 28 de mayo de 2023

El Temple en la Corona de Aragón



En 1131, el conde de Barcelona -y señor de Provenza- Ramón Berenguer III, casado con Dulce de Provenza, pide el ingreso en la Orden del Temple. Por las mismas fechas, dicha congregación se presenta públicamente en la ciudad de Toulouse. Suponemos que estos hechos están estrechamente emparentados, puesto que los templarios se hicieron fuertes, en sus inicios, fundamentalmente en Champaña y en la Provenza y el Languedoc.

Con la muerte del rey de Aragón Alfonso I, el Batallador, poco tiempo después, una grave crisis política se anunció en el reino aragonés. En efecto, el “Batallador” había hecho testamento en varias ocasiones cediendo su reino al “Hospital de los pobres de Jerusalén, a los custodios del Santo Sepulcro y a la milicia del Templo de Salomón”. En aquel momento (1132) solo los templarios estaban reconocidos como una congregación monástica y militar al mismo tiempo.

Mapa encomiendasLos señores aragoneses, disconformes con el testamento, temerosos de caer en manos del ambicioso Alfonso VII de Castilla (hijo de Urraca, que a su vez fue esposa del Batallador), buscaron una solución.

Por una parte, la buscaron en el derecho sucesorio tradicional de la corona, procurando una dispensa papal que permitiera al obispo Ramiro, hermano de Alfonso I, el tener descendencia. Por otra parte, debían contar con la aquiescencia de la Iglesia, auténtica heredera universal según la última voluntad del rey fallecido.

En esta situación, el nuevo conde de Barcelona (Señor de Provenza, por herencia materna) Ramón Berenguer IV, contrae matrimonio con Petronila, hija de Ramiro y heredera dinástica del reino. 

En esta operación, fundamentalmente política, faltaba un elemento aglutinador, un “nudo gordiano” capaz de hacer frente a los distintos intereses y a la vez ofrecer garantías a las partes. Es en este contexto que aparecen los caballeros del Temple en Hispania.

Después de diversas tentativas, siguiendo los consejos de su padre templario, el conde de Barcelona logra reunir en Gerona, en septiembre de 1143, a los principales señores y a los obispos de sus dominios (como príncipe consorte, era también Señor de Aragón), con una representación templaria encabezada por Hugues Rigault, Maestre en Francia y miembro fundador de la Orden, y por Pere de Rovira, Maestro en Provenza y parte de Hispania. El segundo Maestro del Temple Roberto de Craon, heredero de Hugo de Payens, bendijo la reunión y sus acuerdos.

¿Cuales fueron estos acuerdos, según el documento oficial?

En primer lugar, acordaron constituir una “nueva caballería adversus sarracenos”, adscrita a la Orden del Temple. La misión de dicha caballería sería la de proteger el reino contra los enemigos de la fe, al tiempo que participaría y dirigiría las campañas contra los sarracenos.

Para llevar a cabo dicha misión, los templarios recibirán, en el plano económico, el 20% de todas las tierras que se conquisten a los infieles, más el 10% de la parte real, más la décima parte de todo lo que el rey posea, más el diezmo eclesiástico (esta concesión, por bula papal), más una parte de los tributos que el rey taifa de Valencia pagaba al conde. En el plano político, los templarios deberán dar su visto bueno a cualquier pacto del rey con los sarracenos. Este, tampoco podrá firmar ningún armisticio con los moros sin el permiso del Temple. 

Recordemos, para terminar estas consideraciones, que los templarios en ningún punto del documento renuncian a la parte que les corresponde del reino de Aragón según el testamento del Batallador, simplemente, el tema queda en suspenso. A título de compensación reciben, al margen de los enormes privilegios arriba señalados, el castillo y la Villa de Monzón con todos sus dominios (27 poblaciones), el castillo de Barberá en Tarragona, y los de Remolins y Granyena en Lleida.

Añadiremos que, en las mismas circunstancias, tanto los hospitalarios (que aún no tenían reconocido su posterior carácter militar) como los caballeros del Santo Sepulcro, renunciaron a su parte de la herencia aragonesa a cambio de donaciones de casas y otros privilegios.

De esta manera, por la puerta grande, comenzaron su andadura los caballeros del templo de Salomón en la Corona de Aragón. En consecuencia, todas las casas importantes y familias nobles procuraron, a lo largo de los casi dos siglos de existencia formal de la Orden, tener uno o varios parientes directos como miembros del estamento más elitista e influyente del reino, el cual colmaban con donaciones particulares.

Los templarios ofrecían garantías de unidad en la lucha a los nobles aragoneses, al conde de Barcelona (hijo de un templario), y a la Iglesia que en aquel momento recibía la inspiración directa y universal de San Bernardo, padre espiritual de los templarios y su principal propagandista.

A fin de no convertir esta presentación en un inacabable ensayo historicista sobre los templarios, señalaremos los principales hechos en los que participaron de manera decisiva, desde 1143 hasta la suspensión papal. Estos hechos, acaecidos en la corona de Aragón, son a menudo silenciados (suponemos que por desconocimiento) ante el práctico monopolio de las monografías sobre templarios que ejerce Francia.

* 1147-1148 Conquistas de Tortosa y de Lleida. En ambos casos, los templarios recibieron la parte estipulada en el documento de constitución fechado en Gerona en 1143. En el caso de Tortosa, y por medio de sus conocidas estrategias financieras, a finales del siglo XII, acabaron siendo los señores de la ciudad y sus términos cuando el rey les cedió su parte (más la que compraron a los genoveses, que habían participado con su flota). De la conquista de Lleida, heredaron Gardeny (una de sus plazas más importantes) y el castillo de Corbins con muchos pueblos.

A todo ello, añadieron numerosas donaciones de particulares que querían recibir los privilegios espirituales de la Orden ante la muerte, o bien su protección en el caso de peregrinaje, para lo cual idearon un sistema parecido a los actuales cheques de viaje.

* Agosto de 1153. Conquista de Miravet. Seis años después de las conquistas de Tortosa y de Lleida se produce el final definitivo de la adición del sur de Cataluña a la corona aragonesa. Miravet, emplazamiento que protege la puerta definitiva del Ebro, que allí se encajona entre montañas, era la plaza más fuerte del mundo musulmán en la zona. Allí los árabes disponían de un ribât –de ahí el nombre de Murâbit- dispuesto a defender la plaza sin rendirse jamás. Esta conquista la dirigieron los templarios en persona, tal y como se expresa en las cartas que el último principal dirigente, Ramón de Saguardia dirigió a Clemente V. Miravet era el territorio clave que permitiría a los templarios dominar todo el Ebro catalán, desde Mequinenza hasta el mar.

* Para ello no dudaron en hacer posesión de los castillos, villas y términos de Ascó, Horta y Ribaroja, con todos los pueblos dependientes. Esto lo consiguieron bien por medio de intercambios (por ejemplo, la parte correspondiente a la conquista del cantón de Ademuz, en el caso de Ascó) y como compensación de préstamos a la realeza (en el caso de Horta y de Ribaroja).

Si sumamos el resto de posesiones en la demarcación del castillo de Barberá, en el Tarragonés y en el resto de comarcas, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que las tierras del Temple en la cuenca del Ebro a finales del siglo XII, abarcaban casi la mitad de la actual provincia de Tarragona. Sus posesiones en el resto del territorio, sin ser tan abundantes, eran igualmente considerables.

* Los templarios protegieron al rey Alfonso II -el hijo de Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV- durante su minoría de edad. El conde conquistador había muerto en 1162. La participación templaria en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, al lado del rey Pedro II de Aragón está fuera de toda duda.

* Su intervención como congregación espiritual y militar integradora en el mundo de la época tuvo lugar en otro momento crucial para el devenir del reino:

Los templarios no participaron en el desastre de Muret (1213), donde murió el rey Pedro II defendiendo los intereses de sus vasallos languedocienses, muchos de ellos cátaros. La fidelidad de los templarios se hallaba dividida entre su rey y su papa, nada menos que Inocencio III, aquel que no dudaba en declararse, el mismo, templario.

En este momento especial, los templarios catalanes volvieron a ofrecer las garantías de equidad y sabiduría política que la situación requería. Ellos acogieron al pequeño heredero por orden del papa y por deseo expreso de su madre, Maria de Monpelier. Primero en su casa de Barcelona y después en el castillo de Monzón, le enseñaron a ser un caballero -un templario- al rey más grande; Jaime I.

* Digamos también que, durante esta etapa (de 1180 a 1232), los templarios de la corona de Aragón aportaron al Temple -en momentos muy difíciles- a tres de sus mejores Maestres: Arnau de Torroja, Gilbert d’Erill y Pere de Montagut, todos ellos héroes de las campañas en Hispania. Los mismos que supieron dirigir la guerra santa en ultramar con gran coraje y tino.

* Los templarios de Jaime I dirigieron, planearon y ejecutaron buena parte de la conquista de Mallorca. Como prueba, tenemos la donación del castillo y el barrio judio más la tercera parte de la ciudad de Palma, 580 “caballerías” (porciones de tierra suficientes para un caballero y su família), hornos, molinos, incluso un puerto en exclusiva en Palma, Pollensa... en manos de Bernat de Campans, lugarteniente del maestre, Comendador de Miravet y de toda la Ribera (demarcación que incluia todas las tierras del Ebro catalán, un “distrito” a caballo entre las “provincias” y las “encomiendas”).

La conquista de Menorca fue encargada por el monarca a Ramón de Serra, un templario que más tarde sería Maestre provincial.

La conquista del reino de Valencia siguió un proceso similar en cuanto a la intervención de nuestros caballeros: la donación de buena parte de la ciudad, el rey Jaime la puso en manos de Guillem de Cardona, Comendador de Miravet, y más tarde, Maestre provincial.

* Hacia 1252, San Luís, rey de Francia y director de la quinta cruzada, mandó expulsar de Tierra Santa al Mariscal del Temple, Hug de Joieu, por haber acordado unos pactos con el sultán de Damasco -práctica corriente en las cruzadas- sin su conocimiento. Los templarios de Aragón y Catalunya acogieron a Hug Joieu nombrándole Maestre provincial, a pesar de la admonición de San Luís, demostrando su poder e independencia.

* En 1265, el rey Jaime I envió a sus ejércitos contra el reino de Murcia que se había sublevado. La campaña victoriosa la dirigió Pere de Queralt, Mariscal del Temple en Aragón, conocido como “cor de roure” (corazón de roble). Jaime I pudo devolver así el reino de Murcia a su yerno Alfonso El Sabio de Castilla. Los templarios adquirieron nuevas posesiones en esta campaña: Caravaca, derechos sobre Jerez de los Caballeros y el castillo árabe de Murcia, donde erigieron una capilla dedicada a su Señora: la Virgen de Gracia, la misma a la que habían dedicado un siglo antes, su castillo emblemático: Miravet.

* Durante el reinado de Pedro el Grande, hijo de Jaime I, los templarios llevaron a cabo otras gestas: la derrota de los franceses en Nicoretta (después de la guerra de Sicilia), dirigida por otro Pere de Queralt.

En 1285, el papa angevino excomulgó al monarca y a su reino (por los hechos de Sicilia) y mandó una cruzada contra Catalunya, dirigida por Felipe Hardi (padre de Felipe el Hermoso). En esta ocasión los templarios de Aragón y Cataluña, capitaneados por el Maestre Berenguer de Sanjust, protegieron el reino contra los invasores, a pesar de que estos venían contra la corona aragonesa en nombre del mismísimo papa, jefe supremo del Temple. De esta manera, los templarios salvaron al rey y su tierra, demostrando la máxima fidelidad a su patria y a su tierra por encima de otras consideraciones. Berenguer de Sanjust dejó de ser Maestro después del desastre de San Juan de Acre (1291). Fue el último Comendador de Miravet (1302-1308).

* 1307-1312 El proceso a los templarios en la corona de Aragón tiene un especial interés: el rey arrestó al Maestre Ximén de Lenda en Valencia. En Miravet resistieron un largo asedio de trece meses, mientras el lugarteniente del Maestre, Ramón de Saguàrdia, mantenía una copiosa correspondencia diplomática con el rey y con el mismísimo papa, a fin de negociar las mejores condiciones de futuro para los monjes guerreros.

El juicio, celebrado en Tarragona, declaró a los templarios catalanes libres de todos los cargos. Ninguna acusación se pudo demostrar.

Miravet ha venido celebrando, desde 1997, la representación dramática y musical de El Setge de Miravet (info: 977 407 393), que conmemora y rinde homenaje a estos hombres expulsados de la historia de Cataluña y Aragón, sin los cuales resulta imposible entender su historia sin recurrir a los frecuentes devaneos mitológicos, encabezados por un San Jorge vestido, en la práctica, de caballero templario.

lunes, 27 de marzo de 2023

María Galante


✠ MARÍA GALANTE... Una Templaria Transoceánica.. ✠

En varias ocasiones afirmo, que la orden en sí fue un hito en la historia de la humanidad por inventar algo o descubrir algo nuevo; sino por la capacidad de soporte vehicular del conocimiento, tanto para adquirirlo como para exportarlo y también muy hábilmente comercializarlo.

Fue la mayor de 3 ó 4 hermanas las que nunca mejor dicho se embarcaron en el proyecto más ambicioso tras el viaje al espacio...y es que tras todas las lógicas teóricas era descabellado pensar que tras aquella línea que une el cielo con el mar era el límite de una estructura plana llamada tierra.

A estas alturas asegurar con certeza la documentación histórica con rigor exacto de lo que realmente ocurrió; puesto que dio paso a una expedición de muchas personas y hay que reconocer que prácticamente estos exploradore/as eran convictos o castigados a acometer la aventura de Cristobal Colón. Por lo tanto; hablar de los hechos de una o pocas personas más no tiene mucho sentido si obvias al resto de marineros que también intervinieron en la gesta.

Entonces...¿que tiene que ver esto con los templarios? Vamos a acrecentar la leyenda.....

Para empezar y lo más concreto de las suposiciones, es que las banderas que ondeaban los mástiles claramente eran de la corona de Castilla y Aragón;  sin embargo las velas, lucían blancas inmaculadas con una cruz roja en el centro; ¿pero que tipo de cruz?

Bien, dado que las  ordenes troncales de la época en el siglo 15 fueron Alcántara, Montesa, Santiago, San Juan y por último y por cercanía aunque Santiago fuera la otra vertiente , todo indica que la cruz que ondeaba en las velas mayores, fuera la de Calatrava, sin embargo es válido pensar que la cruz fuera la patada y no la floralisada como se ve en muchas recreaciones, por una única y sencilla razón... y es que al principio ya he comentado que en muchas ocasiones decretamos el temple como una orden militar, y en la mayoría de ocasiones La Orden Del Temple simplemente era el vehículo que transportaba y ejercía el conocimiento que muchas ordenes posteriores usarían.

Pero volviendo al mar... para entender lo de los templarios en América tiene varios puntos que hay que tener en cuenta, y es que queda claro que la cruz en las velas...

1- A esta alturas ya conocemos la teoría de que Colón poseía cartas de navegación de los templarios, y este, sería el argumento cómodo y fácil; sin embargo coge fuerza de que Cristobal tampoco encontrara suficiente financiación con el reino de Portugal que siempre se ha reconocido un rey TEMPLARIO y que el hecho de las condiciones del tratado de Tordesillas incluyera zonas de navegación diferentes para Castilla y Portugal nos indica que Portugal el reino templario por excelencia en el siglo 15 también viajara a América, es curioso que todos supieran de lo que iban a encontrar ¿no? y esto se puede deber a otra teoría...

2- El mapa de Piri Reis, el mapa del otomano datado del 1513 es un punto a tener en cuenta.. y es que la rapidez con la que la información en la edad medieval era desde luego mucho más lenta que en la actualidad... y calculando... Piri reis Nació en el 1465 y Colón viajó en 1492, es decir, ¿en 27 años pudo cartografiar incluso Vinlandia (actual norteamérica) y que esta información llegara a oídos del reino de Portugal? ¿o el mapa está realmente datado de más años  atrás (existen leyendas) y lo encontraron los templarios en Constantinopla? Hay que destacar que Piri reis cartografió con más detalle y en menos tiempo que el Mundus Novus de Americo Vespucio. Mi teoría aquí es muy sencilla...este tipo de agilidad en la información sólo la reconozco en las gestiones templarias...

3- Ni los camiones de Coca-Cola llegaron con tanto impacto, una expedición de una nao y varias carabelas llegaron y lo primero que vieron los nativos a los lejos, fue ver grandes mantos blancos con una cruz roja, la cual, floralisada o patada no deja de tener origen en el grafismo templario...

4- La expedición estuvo avalada por múltiples organizaciones, sin embargo el sello de una mujer que nunca dejó de creer en la idea de imperio universal... ¿como el de la orden del templo? Isabel de Trastámara o más conocida como Isabel la Católica fue la principal mecenas de Colón... la reina templaria...

Nadie niega el origen de los conocimientos templarios en la gesta de Colón, y nadie los afirma; pero podemos ver que en son gestos y operaciones jamás pensadas en la época "pre-templaria".

5- El repertorio de leyendas es abrumador... pero me voy a quedar con la que mejor define lo que mi opinión cree, y es que en la cultura precolombina coincide con la teoria de la unión de todas las civilizaciones cuando el águila calva del norte se una con el buitre rojo del sur... y dejo este detalle... la cuna del conocimiento reúne esta leyenda directamente en los cetros y tocados de los faraones egipcios... por lo tanto fue lo que se llamaría esa conexión de los nuevos mundos, algo que se repetiría en 1994 con la apertura de internet para todo el mundo global.

✠¿Entonces fueron los templarios los artífices de tan fantástica idea? Me vais a perdonar; pero  que ejemplo de ingeniería social... una vez más me dan a entender la visión y la capacidad de mover el mundo entero al UNÍSONO como la cruz de los grandes maestres...

P.S. Como no podía ser de otra forma la gran nao de Colón se llamaba María Galante, La galantea, La Gallega... SANTA MARÍA... 

lunes, 17 de octubre de 2022

Templarios españoles más famosos: un recorrido por la Orden en la península


Los templarios son la orden religiosa y militar más estudiada a lo largo de la historia, fascinando tanto a novelistas como historiadores. Hablar de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, conocida como la Orden del Temple, es hablar de una de las órdenes militares cristianas más poderosas de la Edad Media.

Fue fundada en 1118 para proteger a los fieles y rescatar Jerusalén de la ocupación turca. Aunque la mayoría de ellos tuvieron un trágico final, con hoguera incluida, los templarios españoles apenas sufrieron castigo gracias a que contaban con la protección de monarquías locales. El refugio que tenían en la península era la corona de Aragón, y también el norte de España, donde tuvieron siempre una situación privilegiada.

Alrededor de los estos caballeros existe un gran halo de esoterismo, leyendas y enigmas. En España la Orden del Temple tuvo una gran importancia. Su legado aún sigue vivo en castillos, iglesias, monumentos y en numerosas novelas donde se cuentan sus hazañas gracias a los templarios españoles más populares.
 

Ramón Berenguer III, el primer templario español

En 1127 los templarios llegaron a Aragón, manteniendo desde entonces una estrecha relación con el conde Ramón Bereguer III, casado con una de las hijas del Cid Campeador. Este colaboró con numerosas donaciones y privilegios para la Orden y accedió a ella en 1130.

El Conde de Barcelona, cerca de morir, decidió ingresar a los templarios por dos motivos principales. En primer lugar, para limpiar sus pecados y ser acogido por Dios. El segundo motivo fue que así los templarios se asentasen en la Península y expulsaran a los musulmanes. Así se convirtió en el primer templario español.

En su testamento, cedió el castillo de Grañena de Cevera a los templarios. Esta acción lo convirtió en un personaje de gran importancia histórica por su ayuda a la Orden, colaborando así en su asentamiento en España.

Guillem de Montredon, maestre de la orden en el Castillo de Monzón

Guillem de Montredon fue uno de los templarios más importantes en la península. Ingresó en la Orden del Temple en 1203. Años más tarde, fue nombrado comendador de Gardeny, uno de los centros templarios de la Corona de Aragón. Después fue nombrado comendador de Masdeu en la corte del rey Pedro II, acompañándolo en sus campañas militares.

Cuando falleció el rey fue nombrado Maestre de Aragón, Cataluña y Provenza en 1213, adquiriendo entonces un papel esencial. El infante Jaime estaba retenido por Simón IV de Montfort, consiguiendo su liberación tras negociar en Roma con el papa Inocencio III, quién lo liberó y lo entregó a la Orden.

Desde entonces, el templario Guillem de Montredon fue el protector y educador de Jaime I y de su primo hermano Ramón Berenguer V en el Castillo de Monzón. Permaneció siempre al lado de Jaime, siendo su fiel consejero hasta su fallecimiento en Barcelona.
 

Arnaldo de Torroja, templario catalán de gran importancia

Arnaldo de Torroja, conocido como Arnau de Torroja fue un caballero catalán, procedente de una noble familia de Solsona. Ingresó a la Orden en 1180 y fue el noveno Gran Maestre. Perteneció a la corte de Ramón Berenguer IV y participó en la conquista a los árabes de Lleida y Tortosa.

Debido a esto accedió a la Orden del Temple, elegido para suceder a Eudes de Saint-Amand como Gran Maestre en la provincia de Aragón y Provenza. Viajó a la Tierra Santa en tres ocasiones para diferentes campañas militares y negoció una tregua con Saladino, uno de los grandes gobernadores en el mundo islámico.

En 1184, era la máxima autoridad de la Orden. Viajó entonces a Verona para reunirse con el papa Lucio para conseguir apoyo en los estados Latinos debido al creciente poder militar de Saladino. Sin embargo, durante el viaje cayó enfermo y falleció, en Verona, en 1184.
 

Gilbert Hérail, uno de los templarios más jóvenes

El templario Gilbert Hérail nació en Aragón, descendiente de una familia militar noble. Ingresó muy joven, siendo nombrado Gran Comendador. Años más tarde, en 1193, fue elegido Gran Maestre de la Orden, siendo así el duodécimo.

Estuvo envuelto en una gran disputa con el papa Inocencio III. El papa confirma los privilegios otorgados al Temple, pero Gilbert decide mantener la paz entre musulmanes y cristianos. Debido a esto, las tensiones entre los Templarios y Hospitalarios se incrementan, aprovechando estos últimos para recuperar castillos y algunas tierras.

Además, durante su mandato la Orden participó en la Reconquista de la península. Como consecuencia de esto, el rey Alfonso II de Aragón, agradeciendo a los templarios los servicios prestados, donó la fortaleza de Alfambra. En 1200 Gilberte fallece, justo al comienzo de la Cuarta Cruzada.
 

Pedro de Montaigú, maestre en la Tercera Cruzada
 

Pedro de Montaigú nació en Aragón e ingresó a la Orden en 1218, cuando llegó a Acre durante la Tercera Cruzada. Fue el decimoquinto Gran Maestre de los templarios. Además, perteneció a la Cruzada de las Navas de Tolosa y fue Maestre de Provenza, Cataluña y Aragón.

Junto con el rey Juan de Brienne, regente de Jerusalén, conquistó Damieta, ingresando así a la Orden. Fue templario hasta su muerte en 1232, teniendo una gran importancia debido a su habilidad para el combate.
 

Berenguer de Cardona, penúltimo maestre de Aragón

El templario Berenguer de Cardona fue el penúltimo Maestre de la Corona de Aragón, gestionó todas las posesiones de la Orden en esta zona de la península hasta que el Papa Clemente V la suprimió debido a las presiones del rey francés Felipe IV.

Participó en las conquistas a los musulmanes en Murcia y supervisó la defensa de los castillos de Caravaca y Cehegín. En 1294 fue nombrado alcaide de los cristinanos en Túnez, pero renunció en nombre de los templarios a todos los derechos. A cambio, pidió los derechos en Peñíscola, Ares y Cuevas de Vinromá. Viajó en varias ocasiones a Chipre, pues era un punto estratégico para la Orden para conquistar Jerusalén. Falleció aquí, en 1307.

Ese año, el rey de Francia acusó a los templarios de herejía, llevándolos a la hoguera y acabando con ellos. Sin embargo, en España el final de la Orden fue muy distinto. Aunque, a pesar de no creer las denuncias, acataron las órdenes por obediencia a Roma. Confiscaron los bienes templarios, pero no los quemaron en la hoguera, Siguieron actuando con ellos para ganar la lucha contra los musulmanes en la península, pero sin usar el nombre de la Orden del Temple.

miércoles, 1 de junio de 2022

El Cristo Negro



A las doce de esta noche, el mayordomo del Cofradía del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús se acercará a la puerta lateral de la Concatedral de Cáceres y dará tres golpes antes de decir en voz alta:
«¡Que salga la Hermandad del Cristo Negro! ¡Dios lo quiere así!».

En medio de un sepulcral silencio y acompañado por medio centenar de cofrades con hábito benedictino negro y la cara tapada, saldrá entonces a procesionar por el casco histórico de Cáceres una de las imágenes más misteriosas y temidas de la ciudad.

«Tocar el Cristo Negro sin fe, según se dice, supone la muerte en el acto», señala Alonso Corrales, mayordomo de la Cofradía del Cristo Negro. Quizá el temor que infundía estuvo relacionado con el miedo a la peste, pues se sacaba en procesión en época de epidemias y sequías. O porque fue testigo de ejecuciones y era lo último que se le mostraba a un reo antes de morir.
Durante siglos, los cacereños no se atrevían ni a mirarle a los ojos por no quedarse ciegos si estaban en pecado. También se creía que quien lo tocara sin rezar un padrenuestro fallecía en el acto. Sea por ello o no, los hermanos usaban y aún usan guantes negros.

Corrales explica que su origen guarda relación con los templarios. Los primeros datos de la cofradía datan de 1490 y se cree que su fundación está relacionada con la Orden de Cristo creada en Portugal por antiguos caballeros templarios tras la supresión de la Orden del Temple.
La talla del Cristo Negro es del siglo XIV, pero se desconoce su autor...... fue realizada con una madera «sagrada» de Etiopía. En concreto, cree que se trata de madera de iroko, un árbol venerado por diversas culturas que creen que en él habitan espíritus.
«Lo que está claro es que ese tipo de madera no se puede encontrar en ningún sitio de Europa».
«Una familia judía tuvo que ver muy directamente con tan Sagrada Imagen» y se cree que los judíos de España estuvieron relacionados con los de Etiopía.... «En Europa no existe ningún Cristo con esa forma de rostro», con los rasgos de hombres etíopes.

Arropado por la tradición templaria y la leyenda, el Cristo Negro congrega a su alrededor tal devoción que alrededor de 4.000 personas están en lista de espera para poder acompañarlo. Aunque la Hermandad cuenta con unos 3.000 cofrades, solo 59 acompañan al Cristo.
La Hermandad del Cristo Negro impone un «estricto» numerus clausus, acorde con el estricto silencio con el que procesiona por los intramuros del espacio monumental cacereño. Solo el sonido de la esquila y el timbal destemplado rompen la devoción de un paso sin sonidos, sin ruidos... sin nada más que el Cristo, y todo ello a pesar de que miles de personas - se cifró en 15.000- se congregan todos los años para acompañarlo.

martes, 21 de diciembre de 2021

Templarios en Córdoba



 

La Orden del Temple, cuyo nombre en origen era Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, está rodeada de especulaciones y misterios. La propia Iglesia Católica que amparó su nacimiento durante las Cruzadas decretó también su disolución repentina en 1312 y desde entonces las leyendas y relatos míticos sobre su pervivencia han dificultado el discernir la realidad de la fantasía.

Lo que sí es cierto es que las posesiones de los Templarios se extendieron por toda la Cristiandad. Poseían edificios militares, monasterios, encomiendas, tierras de cultivo y hasta una potente red comercial. Para cuando el Papa Clemente V ordenó su disolución, previo paso por la hoguera de sus principales maestres y caballeros, había pasado justo un siglo de la batalla de las Navas de Tolosa, que marcó un antes y un después en el avance hacia el Sur de los reinos cristianos de la Península.

Debido a estas circunstancias, la presencia de Templarios en lo que fue territorio andalusí, especialmente en Córdoba, fue testimonial. Apenas tuvieron tiempo de instalarse aquí antes de desaparecer. «La presencia templaria en Córdoba es muy limitada, limitadísima, ya que muy poco después de asentarse en el Guadalquivir la orden es disuelta», relata el historiador José Calvo Poyato.

Aunque fuera durante poco tiempo, sí hubo templarios en Córdoba. El escritor José Manuel Morales, autor del libro 'Templarios', afirma que «está más que demostrado que estuvieron en Córdoba, y se sabe fehacientemente dónde».

Como poco, Morales cita tres sitios en donde es segura la presencia templaria. El principal fue la torre de la Calahorra, de cuya custodia se encargaron los caballeros del Temple hasta su desaparición. Y aquella era la principal puerta de entrada a la ciudad.

También ha testimonios de la presencia templaria en el barrio de Santiago, donde gestionaron un templo que Morales cree que podría ser la propia iglesia de la misma advocación. Y en Almodóvar del Río poseyeron un cortijo que aún lleva el nombre de la orden del Temple. «Se especula con otros lugares pero sólo estos tres son seguros», declara Morales.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Investigación de los posibles restos mortales del Maestre Arnau de Torroja

Durante dos siglos, entre 1118 y 1314, los caballeros templarios construyeron su poder a la sombra de las cruzadas. La Orden del Temple, fundada para proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa en un tiempo de confrontación con los sarracenos, colaboró en la reconquista cristiana de la península ibérica y llegó a poseer la isla de Chipre que les vendió Ricardo Corazón de León. Sus grandes maestres fueron personajes relevantes en su tiempo, algunos tanto como Jacques de Molay, quemado vivo por el rey Felipe IV de Francia, que temía el poder de los monjes guerreros. Sin embargo, hasta ahora nunca se habían hallado los restos de ninguno.

El que puede ser el primer cadáver de un gran maestre apareció en 2016, durante los trabajos de restauración de la iglesia de San Fermo Maggiore, en Verona (Italia). Allí, detrás de una pared, se encontró un sarcófago de piedra con la cruz de los templarios esculpida encima. En el interior, un equipo de investigadores liderado por Giampiero Bagni y Fiorenzo Facchini, de la Universidad de Bolonia, halló los restos de un hombre mayor cubierto por un sudario de seda. Este tejido sugería que se trataba de alguien egregio y los descubridores tenían a un candidato.
Arnau de Torroja fue un noble nacido en Solsona (Lleida). Junto a otros templarios participó en las conquistas de Tortosa y Lleida y con el tiempo acabó siendo el noveno gran maestre de la Orden del Temple a finales del siglo XII. Se cuenta de él que era un buen negociador, capaz de pactar una tregua con Saladino, el egipcio que conquistó Jerusalén para el mundo islámico, y de apaciguar la animosidad que había crecido entre su orden y la de los Hospitalarios. Después de este viaje diplomático por el Levante, puso rumbo a su hogar, pero falleció el 30 de septiembre de 1184 en Verona. Allí fue enterrado en la iglesia templaria de San Vitale, donde permaneció hasta que se desmanteló después de las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Adige en 1760. Los objetos de valor se distribuyeron por iglesias cercanas y Bagni y Facchini creen que los huesos de Arnau de Torroja acabaron en San Fermo.
Una primera prueba científica, la del carbono 14, confirmó que aquel individuo había vivido entre el 1020 y el 1220, unas fechas que cuadraban con lo que se sabe sobre el templario aragonés. Ahora, una segunda prueba podría confirmar que se han encontrado los únicos restos conocidos de un gran maestre del Temple. De momento, ya se ha analizado el ADN obtenido de un diente del cadáver hallado en Verona. Ese análisis ha permitido comprobar, entre otras cosas, que era un hombre y que tenía ojos azules. Además, los investigadores consideran que ese material genético sugiere que perteneció a alguien nacido entre la península ibérica y el sur de Francia, algo que concordaría con el templario. “Uno de los problemas que tenemos para determinar con más precisión su procedencia es que no tenemos poblaciones de referencia de la Edad Media”, explica Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) ―un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitad Pompeu Fabra (UPF)― y uno de los autores del trabajo.
Pero la prueba definitiva de la identidad del maestre templario puede llegar pronto a partir de otro análisis genético. Arnau no era el único hombre célebre de la familia de Solsona. Su hermano Guillem, que también participó en el sitio de Lleida, llegó a ser arzobispo de Tarragona y se supone que está enterrado en la catedral de la ciudad. Lalueza-Fox pretende desenterrar sus restos y tomar muestras de su genoma para compararlas con las encontradas en Verona. “Ya nos han dado permiso el arzobispo y las autoridades del capítulo de la catedral, pero aún no saben exactamente cuándo podremos hacerlo, posiblemente la semana que viene”, apunta el investigador catalán.
Aunque parezca probable que Guillem esté enterrado donde se supone, Lalueza-Fox cree que no se puede tener seguridad de qué se va a encontrar en un enterramiento de hace ocho siglos. “No se sabe qué hay dentro. Es un arca de mármol en una capilla, pero es mucho suponer que haya algo dentro o que, si hay alguien, sea quien tiene que ser”, concluye: "El análisis puede resolver el misterio".
 



 

Jaén, los Templarios y la Constelación del Dragón


Es por todos conocido, que existen ciertos lugares que nos atrevemos a catalogar como ‘mágicos’.
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Cierto que, en numerosas ocasiones, las más frecuentes, suele ocurrir por cuestiones subjetivas. Pero también es real, como muchos investigadores nos han hecho llegar a través de sus estudios, que hay lugares que poseen una extraña fuerza magnética unida, además, a una serie de sucesos que señalan que ‘algo’ que se escapa a nuestros sentidos, envuelve a aquel determinado lugar.
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En este punto es menester hacer una parada para aclarar cuál es la primera cuestión que hemos de tener clara: las líneas ley.
Pero, ¿qué es una línea ley? Alfred Watkins, fue el primero que utilizó este concepto, definiéndolo del siguiente modo:
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“Alineaciones de varios lugares de interés geográfico e histórico, como los antiguos monumentos y megalitos, partes altas del terreno natural y vados”.
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Si unimos esa definición a lo que entendemos por una línea telúrica que es un conjunto de corrientes electromagnéticas que subyacen sustentadas en corrientes subterráneas acuíferas, pliegues y fallas que se dan en un determinado lugar, todo ello en perfecta alineación de los astros.
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Con esta frase que acabo de escribir, “en perfecta alineación de los astros”, no ha surgido de la inspiración ni nada por el estilo. Lo he hecho con el objetivo que dar el siguiente paso, que no es otro que la conocida “Constelación Draco”, o “Constelación del Dragón”.
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Pues bien, una vez analizadas las líneas ley, las líneas telúricas y la constelación del dragón, es imposible obviar que existe una ciudad en España a la que ya se la conocía como “mágica” desde la época de los Templarios y OBVIAMENTE ELLOS TENÍAN MUCHO O TODO QUE VER.
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Una ciudad cuya terreno repleto de vados y fallas, posee una alineación asombrosa de antiguos monumentos, unidos a hechos históricos que la han convertido en el centro de muchas investigaciones. A estas alturas, no debemos extrañarnos que la alusión a la Constelación Draco, se corresponde exactamente la disposición y distancia de sus cuerpos celestes con los templos.
 


 

martes, 23 de noviembre de 2021

Templarios en Andalucia


 
La sierra de Aracena donde la provincia de Huelva hace frontera con Portugal y Extremadura, es una de las zonas de España de más fuerte impregnación templaria.

Constituye, con Caravaca, Ponferrada, Monzón y Miravet, el núcleo de la memoria templaria peninsular, al lado de Tomar, en Portugal.
La Orden del Temple, que consigue asentarse en Andalucía entre los años 1253 y 1258, cuando el poderío musulmán comienza a debilitarse, convierte Aracena en una de sus plazas fuertes. Símbolos y claves de la presencia de la misteriosa orden de caballeros cristianos pueden encontrarse aquí por doquier: el propio escudo de la villa encierra muchas de ellas. Aquí, los templarios reconstruyeron la fortaleza que encontraron a su llegada en la que aún pueden reconocerse algunas estancias, parte de las torres y algunos de los aljibes que constituyeron su conjunto.
La iglesia del castillo es un buen exponente del sincretismo islamo -cristiano del que los templarios hicieron su credo, incorporando elementos del gótico a la simbología sufí.

Debajo exactamente del castillo templario de Aracena se encuentra una de las cuevas más singulares de Andalucía: la Gruta de la Maravillas. Muchos afirman que entre el castillo y las cuevas hubo algún pasadizo que las comunicaba, que no ha podido ser hallado hasta hoy. Este hecho explicaría la importancia que Aracena tuvo para el Temple, perseguido en aquellos tiempos hasta su prohibición en 1334 y necesitado, por tanto, de lugares donde ocultarse.
Algunos de los salones de estas cuevas tienen nombres como la Catedral, el "mihrab", el "ostensorio", o la fuente del Galápago, que refuerzan las resonancias sacrales, casi de templo esotérico, que le proporcionan sus formaciones geológicas y calcáreas.

A poca distancia de Aracena encontramos otro lugar de gran interés por sus referencias misteriosas: Alájar y su famosa Peña, con la ermita de Nuestra Señora de los Angeles.
Según los iniciados, esta Peña es un lugar de confluencia de grandes fuerzas telúricas y ha atraído siempre hasta sus cercanías a hombres de conocimiento. En el siglo XVI fue el confesor de Felipe II, Benito Arias Montano, que siguió los pasos de San Victor en el siglo XII.

Esta tradición se ha mantenido viva hasta hoy y en una pequeña casa al pie de la peña vivió el último "guardián de los secretos" del lugar, un teósofo llamado Don Antonio Alonso Vital. Nadie sabe aún quién ha de ser su sucesor. Otras localidades de Huelva que fueron también posesiones templarias son Villalba del Alcor, donde permanecen la iglesia de San Bartolomé y la ermita octogonal de Santa Águeda, y Trigueros, con su iglesia de San Antón de los Templarios y el Dolmen de Soto, uno de los monumentos sagrados más importantes de la prehistoria andaluza, un impresionante templo de corredor donde destacan representaciones de cabezas humanas con la boca tapada.

En la costa encontramos el monasterio de La Rábida, el convento franciscano donde Colón preparó su primer viaje.

Lugar de culto y conocimiento desde tiempos remotos. La Rábida fue propiedad templaria, y antes aun fue "ribbath", fortaleza de monjes guerreros fatimitas. Es desde esta perspectiva de enclave de iniciados como la presencia de Colón entre los monjes adquiere todo su sentido: aquí se encontraban los mejores cosmógrafos y estrelleros del reino, estrechamente ligados a los de la escuela náutica de Sagres, en Portugal, también posesión templaria.

La Orden tuvo casa en Sevilla, en la actual calle Zaragoza, pero es curioso encontrar su divisa "Non nobis, domine" en la Iglesia de la Caridad, sede de una hermandad de caballeros cristianos fundada en el siglo XVII por Miguel de Mañara, que agrupa aún hoy a miembros de la aristocracia sevillana.

También en Córdoba tuvo el Temple su refugio, y parece ser que fue la Torre de la Calahorra el lugar que lo alojó. Un recinto que acoge en la actualidad un centro de diálogo de las tres culturas islámica, hebrea y cristiana que parece la versión moderna de los ideales sincréticos de los Templarios.

La Runa Algiz y El Camino de Santiago

Ya andaba con algunos bocetos para el Juego de la Oca, cuando Liber Ediciones me encarga 12 aguafuertes del Camino de Santiago. Es en esa época cuando decido, presa de la lógica fascinación, que la iglesia de Santa María de Eunate estaría en la primera casilla de "mi" tablero. Pero entre tanta documentación, sobre el románico del camino navarro, no aparecía ese crucifijo que tanto tiempo llevaba buscando, desde que su imagen fugaz en televisión me dejara una gran inquietud en forma de pregunta: ¿Qué imagen cristiana era aquella, en la que el cristo reposaba sobre la runa celta Algiz? Mucho tiempo tendría que pasar todavía, hasta descubrir su estrecho vínculo con el tablero y con lo que me esperaba en el Camino.

 

Crucifijo del Temple. Puente la Reina, Navarra.



Odín, "el que conoce el Camino", para experimentar el Poder de las Runas permaneció colgado de un árbol durante nueve días y nueve noches, como una revelación de la Fuente Creadora. De Odín, el Creador celestial, a Odín, el Comunicador terrestre... "Yo soy una ofrenda a mí mismo" (Eddas poéticas. S.XII)
Los chamanes nórdicos asociaban esta runa con el cisne, al que consideraban un mensajero entre "los dos mundos" que transmitía la sabiduría divina. Es una runa de arraigamiento, protección y conexión. 

Runas.

"La Oca y los signos con que esta se representaba, tales como su "mano" palmípeda símbolo de la capacidad operativa del espíritu sobre la materia, estaban profusamente relacionados con los Compañeros Constructores que los habían tomado por distintivo de reconocimiento, al extremo de nombrarse entre ellos como los "jars", los ánsares, los ocas..." Rafael Alarcón.



Marca de cantero


Templarios y la La Orden de Calatrava


Una vez detenidos por orden del rey de Francia, y el papa Clemente , los Caballeros Templarios , los que quedaban en España por orden del rey de Aragon Jaime II. ( Aquí no se detuvo a ningún Templario ) se les ofreció que pasarán a formar parte de otras órdenes militares como la de Montesa , Calatrava y Hospitalarios.
Muchos de ellos entraron en los Calatravos.
 
ORDEN de CALATRAVA 
 
"El Maestre Don Ruy Díaz con los caballeros y clérigos de esta Orden que se escaparon de Salvatierra, llevando las reliquias que en su convento tenían, como ya no les habían quedado villa ni castillo en todo el Campo de Calatrava adonde recogerse, fueron al castillo de Zorita que era suyo y allí pusieron su convento. Luego el Maestre dio el hábito de su Orden a muchos hijos dalgo de Toledo y de otras partes que por la Providencia de Dios vinieron a pedírselo. No obstante que parecía andar esta Orden ya tan pobre y perseguida, que estuvo a punto de acabarse, si Dios por su Misericordia Divina no proveyera que de allí a menos de dos años fuese restituida en todos sus bienes."
 
"Estando el convento de esta Orden en el castillo de Zorita, el Maestre Don Ruy Díaz se concertó con Fernando Yáñez, alcalde de Toledo por un pleito sobre unas casas en Toledo y la Orden decía pertenecerles.
Allí en Zorita tuvo el Maestre su convento hasta que Calatrava fue ganada y después cuando se trasladó a Calatrava quedaron en Zorita algunos freyles caballeros y clérigos para defensa de aquella tierra que, aunque estando lejos de la que los moros poseían."
 
"Esta es la causa porque el castillo de Zorita hay una iglesia a manera y forma conventual. Dicen que se llamó Zorita de los Canes porque estos caballeros tenían en aquel unos lebreles muy encarnizados para guarda suya, a los cuales llevaban consigo cuando hacían alguna entrada en tierra de Moros y hacían grandes estragos en ellos. Por esto también afirman los vecinos de aquella tierra que fue asignada cierta renta para sustentar estos lebreles de la cual aún hay noticia, que está aplicada a otra cosa."
 
Crónica de las tres Ordenes de Caballeria
Fray Francisco de Rades y Andrada.
 

 

martes, 16 de noviembre de 2021

Construcciones Templarias en el Camino de Santiago



Como ya hemos hablado en alguno de nuestros artículos, el Camino de Santiago tiene su origen en el primer recorrido que hizo el rey Alfonso II en el año 813. Se desarrolló tanto que para los siglos XII y XIII ya eran miles los peregrinos que recorrían el Camino cada año.

Debido a esto, los reyes y el clérigo tuvieron que comenzar a construir albergues, caminos, puentes y hospitales para facilitar el peregrinaje de quienes iban camino de Santiago de Compostela. Pero esto no era suficiente, ya que también se necesitaba ofrecer cierta seguridad a los peregrinos. Y ahí es donde aparece una orden tan famosa en muchos aspectos como desconocida en otros: la Orden de los caballeros templarios.


Los Templarios, oficialmente la “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón”, era una orden militar cristiana de la edad media que había sido fundada a principios del S.XII por nueve caballeros franceses. Su misión era la de patrullar el camino hacia Jerusalén y proteger la seguridad de los peregrinos que hacia allí se dirigían tras su conquista.

El poder de esta orden creció rápidamente gracias a diversos factores, aunque el principal probablemente sea el hecho de que manejaban la numeración arábiga mientras en el resto de Europa todavía se utilizaba la numeración romana.

Este conocimiento les permitió desarrollar conocimientos de aritmética, geometría y trigonometría que aplicaron para desarrollar un sistema que representa los orígenes del sistema bancario actual. Esto sería lo que finalmente les jugaría una mala pasada al convertirlos en enemigos de quienes terminaría por destruirlos, pero eso es otra historia, ya que aquí nos centraremos en los que los Caballeros Templarios dejaron en el Camino.

Cuando el Camino de Santiago comenzó a cobrar importancia y a atraer cada vez a más y más peregrinos, los Templarios no solo se dieron cuenta que esa gente necesitaría protección, sino también que esa protección podría generarle claros beneficios a la organización.

Así, la presencia de esta orden comenzó a ser cada día más fuerte en el Camino de Santiago, hasta el punto de que aún hoy existen lugares y construcciones que dan cuenta de eso. Vamos a conocerlos



Ermita de Santa María de Eunate
 
Pese a no contar con ninguna documentación que acredite fehacientemente el origen templario de esta iglesia, sí existen ciertas características de su fisonomía que hacen creer que los Caballeros Templarios hayan podido tener algo que ver con su construcción.

Son muchas las posibles conexiones de esta construcción con la orden templaria: desde su planta octogonal (algo típico de las construcciones templarias) a una supuesta similitud en cuanto a su forma con la Cúpula de la Roca de Jerusalén situada en el antiguo templo de Salomón, en el que los templarios tuvieron su primera sede.



Iglesia del Santo Sepulcro

Ubicada en Torres del Río, y construida bajo una clara estética románica, esta iglesia sirvió en su día de faro para los peregrinos que se encontraban en el Camino de Santiago.

Su origen templario está mucho más reconocido que el de la Ermita de Eunate, ya que son varios los documentos que vinculan a esta iglesia con la orden, sumados a otros descubrimientos como cuerpos enterrados en las cercanías de la iglesia que lucían la vestimenta típica templaria.



Iglesia Santa María de la Blanca

En Villalcazar de Sirga los Templarios fundaron una importante encomienda en el S.XII (una encomienda era un bien inmueble localizado en un determinado lugar que los templarios formaban a partir de donaciones y compras posteriores de otros inmuebles o terrenos cercanos), fruto de la cual hoy podemos encontrar el magnífico templo de Santa María la Blanca.


Iglesia del Crucifijo



En Puente la Reina, al comienzo del Camino Francés, podemos encontrar esta iglesia que data de finales del S.XII y que fue fundada por la orden de los Caballeros Templarios bajo el nombre de Santa María de los Huertos.

En su interior guarda un misterioso crucifijo de grandes dimensiones y con forma de Y que es considerado una de las mejores obras de la imaginería gótica que se conservan en España.


Iglesia de San Juan

Con restos románicos en su base y ubicada en la calle-camino de Castrojeriz, este inmenso templo columnario de 3 naves perteneció a los templarios antes de pasar a manos de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio una vez que la Orden del Temple fue expulsada. En los capiteles de las columnas se pueden observar algunas crucetas pateadas de claro origen templario.


Iglesia Parroquial de Rabanal del Camino

En este caso no solo hablamos de la iglesia, sino que todo el pueblo de Rabanal del Camino posee un origen puramente Templario. Este fue fruto de una avanzada de la orden desde Ponferrada que buscaba proteger a los peregrinos que atravesaban los Montes de León hasta su llegada al Bierzo.

En este escenario la Iglesia Parroquial sobresale no solo por su origen templario sino por ser también uno de los pocos ejemplos que aún existen del románico leonés.


El Castillo de Ponferrada



En 1178 Ponferrada pasa a depender de la Orden del Temple gracias a una donación de los reyes leoneses, y al llegar allí los templarios se encuentran con una pequeña fortaleza que en su origen había servido como fortaleza romana.

A partir de ahí comienzan una serie de ampliaciones que tendrían como finalidad convertir al complejo en una defensa del Camino de Santiago, que terminarían en 1282 (lo que vemos hoy en día posee muchas más reformas que se fueron haciendo a lo largo de los siglos).


Castillo de Sarracín
 
Este castillo fue en su día un importante enclave Templario, ya que ocupaba una posición ideal para la defensa de los peregrinos que iban a Santiago.

El lugar en que se encuentra, Vega de Valcarce, era un punto de conflicto ya que allí se cobraba el portazgo (un pago por derecho de paso) del que si bien los peregrinos estaban exentos, muchos intentaban evitar utilizando caminos alternativos que se desviaban al llegar a esta zona.

Así se creó un camino paralelo al original que pasaba precisamente al lado del Castillo de Sarracín a fin de que los peregrinos pudieran ser defendidos por los templarios del intento de cobro de cualquier portazguero de la zona.

miércoles, 20 de octubre de 2021

Primer Testimonio documental del Temple en Cataluña


El primer testimonio documental sobre el asentamiento del Temple en Cataluña, lo conocemos por la donación otorgada el 14 de julio de 1131 por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, a la Santa milicia jerosolimitana del Templo de Salamon. Por ella el conde hace entrega del castillo de Grañena, ubicado a 6 kilómetros al sur de Cervera, con todos sus términos, posesiones y derechos. Además el propio conde ofrecía su persona a Dios Omnipotente y a la Santa milicia del Temple, y se entregaba a sí mismo a los dichos hermanos que allí militan en defensa de la cristiandad en manos del hermano Hugo Rigaldi, vicario de la Orden, de tal modo se entregaba a ellos en el futuro, mientras le durare la vida, viviría como soldado de Dios bajo la obediencia de los hermanos templarios, sin tener nada propio, y allí donde ellos quisiere. Con esta fórmula tan expresiva profesaba como hermano templario el conde de Barcelona y de Provenza en manos del maestre de Provenza y Cataluña, Hugo Rigaud, aunque en el documento suscriba otro templario de nombre Pedro Bernardo, fratis societarios Templi Salomónis.

miércoles, 18 de agosto de 2021

Templarios en el Reino de Navarra


Santa Maria de Eunate

A Navarra llegan los templarios a partir de 1127, con excelente acogida de los tres últimos reyes de la dinastía Garcés: García Ramírez, Sancho el Sabio, Sancho el Fuerte, que cubren los cien años que van de 1134 a 1234.

Ellos entienden que aquel grupo de hombres disciplinados, que saben combatir y trabajar, respetuosos con la autoridad, son un buen apoyo para la Corona. En Navarra, no hay ya reconquista. Pero sí hay tierras ya abandonadas, mal comunicadas, pobres y tristes. Y los caballeros no aman la ciudad, prefieren el campo. Ya Bernardo de Claraval (en 1128 el Concilio de Troyes se aprueba la Regla del Temple redactada por el mismo), les decía que "los guerreros no deben vivir en la ciudad, ésta les corromperá". Y citaba la Biblia: Henoc, la primera ciudad del mundo. fue fundada por los hijos de Caín. En el fondo para los templarios , todas las tierras eran "tierra santa".

Sin embargo, el Camino Francés había concentrado sobre sus estrechos márgenes gran parte de la población, la riqueza y la cultura del Reino; mientras que valles interiores de Navarra y Aragón permanecían estancados en sus tradiciones casi paganas, su escaso comercio y su endogamia familiar y cultural. Por otra parte, el Camino estaba en manos de los monjes de Cluny; tampoco sería irrazonable implantar otra Orden distinta.

Así, el Temple aparece en Artajona; en 1142 los acoge la piedad del Rey García Ramírez. La Vera-Cruz de la Iglesia San Pedro y la Virgen de Jerusalén proceden de la Cruzadas. También el mismo año se les entrega "la población vieja" de Puente la Reina, a raíz de la construcción del primer puente de piedra, en el que habían participado expertos procedentes de las escuelas de cantería del Temple. Se decía entonces que los caballeros habían estudiado durante años las estructuras, dimensiones y bóvedas del Templo de Jerusalén, dictadas por Dios a David y a Salomón; y que mantenían aún el secreto de los sólidos puentes, los atrevidos arbotantes y las altas bóvedas que iluminaron las primeras catedrales de Europa. Tiempos del optimismo gótico, cuando las Vírgenes eran sonrientes, las columnas esbeltas, los vitrales deslumbradores; cuando partían cantando los cruzados y las catedrales eran blancas. En Puente se construyó la Iglesia del Crucifijo en dos naves, como las sinagogas judías, con la más importante dedicada a María. Pronto hubo Hospital de Peregrinos en Bargota y cerca, en Eunate, la más bella capilla de la Orden en Navarra, de planta octogonal, en recuerdo de Jerusalén y como símbolo de la unión entre lo eterno (el círculo) y lo terrenal (el cuadrado) que desarrollan el octógono. Puente fue residencia del Prior.  Y en la Ribera del Ebro, el mismo Rey García les donó Alcanadre y Novillas, encomienda matriz de las cercanas de Borja, Buñuel y Ribaforada; Villa esta última donde los caballeros habitaron y conservaron, casi sin cambios, el castillo moro y la antigua mezquita.

* EL LEGADO TEMPLARIO. 

Entre 1128 y 1136 se computan siete importantes donaciones al Temple, primero particulares y posteriormente reales, en la ribera navarra del Ebro, todas ellas al sur de Tudela. Entre estas donaciones destaca la de Lope Kaisal en 1134, hecha poco antes de la muerte del donante en la batalla de Fraga, donde luchó junto al rey Batallador. La primera donación real sería la villa y el castillo de Novillas, entregados a los templarios en uno de los primeros actos oficiales del rey Restaurador, en 1135. Las donaciones en cuestión, antes de que aparezca como recipiendario el maestre de Provenza Pedro Rovira (Rovera en Navarra), se hacen en abstracto a la orden. Y, según apunta el historiador aragonés Paulino Usón, son todas de carácter agrario, con una clara preferencia de los templarios por territorios fértiles antes que estratégicos.

Naturalmente esta circunstancia resultaba lógica en Navarra, que con su emancipación de la Corona de Aragón se había quedado sin tierra por conquistar a los moros. No existían razones válidas para pedir o aceptar lugares de frontera, ni el Temple podía ofrecer contraprestaciones de aquel tipo en tierras navarras. Sin embargo, resulta significativo que esta circunstancia se refleje en las donaciones reales, que de seis durante el reinado de García Ramírez (1134-1150), se reducen a cinco en el de Sancho el Sabio (1150-1194) y a una en cada uno de los de Sancho el Fuerte – a pesar de la intervención de los templarios en las Navas de Tolosa – (1194-1234) y de Teobaldo II (1253-1270); muchas menos, en cualquier caso, que las que recibieron los freires sanjuanistas en los mismos períodos, lo que les permitió crear un priorato navarro de la Orden, mientras que los templarios apenas alcanzaron a conformar un par de encomiendas para administrar unos territorios que se distribuyeron prácticamente en tres únicas zonas del reino:

La primera, constituida por tierras que se extendían entre Tudela y la orilla izquierda del Ebro, con Ribaforada como centro vital y económico; 

La segunda, que abarca hoy tierras riojanas, se encontraba al oeste de Tudela y llegaba hasta Alcanadre, Yanguas y Arenzana, teniendo como centro a Funes; y la tercera, en la merindad de Estella, comprendía una zona del Camino de Santiago, fue la más tardía y, a mi parecer, la más significativa por lo que a implantación firme de los templarios se refiere. Tenían casa en Estella – no localizada, aunque muchos suponen, y no sin razón, que fuera el actual santuario de Rocamador – en Artajona, en Sagüés, en Legarda, en Aberín (donación de 1177), en Allo y en Obanos. Según todos los indicios, el núcleo de aquella propiedad se encontraba en Puente la Reina, cedida por el rey García Ramírez a los templarios en 1142 y nombrada por él mismo “illam meam villam veteram.”

 

miércoles, 26 de mayo de 2021

Alfonso I El Batallador y el Temple.

 


Esos misterios que encumbró el romanticismo europeo en los siglos XVIII y XIX, y que siguen llenando páginas y páginas de novelas de ficción, fueron en sus orígenes batallas libradas en nombre de la fe cristiana. Nada más y nada menos. Esos caballeros que tiempo después serían cubiertos de enigmas esotéricos fueron hombres que juraron morir defendiendo el reino de los cielos y a sus peregrinos. Cuando no existía lo primero, los misterios y las leyendas, cuando solo importaba lo segundo, la fe y las batallas en su nombre, los templarios se asentaron en Tierra Santa.

Desde aquel remoto lugar, tan lejano en la Edad Media, consiguieron penetrar en toda Europa. Y llegaron a la Península Ibérica, donde libraron esas mismas batallas, y también otras nuevas, al amparo de uno de los reinos más importantes de nuestra historia: el Reino de Aragón.

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón se fundó oficialmente en algún punto entre los años 1118 y 1119. El espíritu bajo la que nació se remonta atrás en el tiempo, a los primeros combatientes de la Primera Cruzada por la fe cristiana. Nueve caballeros que, siguiendo esos ideales de finales del siglo XI y liderados por el francés Hugo de Payens, concluyeron que nunca sería suficiente con desplazarse a Tierra Santa. Debían establecerse, aprender a vivir, en el lugar que deseaban proteger. Con ese objetivo, y con el beneplácito del rey de Jerusalén, Balduino I, se quedaron en la ciudad más sagrada. Lo hicieron, de hecho, en la misma mezquita real, asentada sobre lo que antaño fue el Templo de Salomón. De esta manera quedó fundada, asentada y nombrada esta orden. La Orden del Temple.

La orden de los templarios estaba formada por caballeros que fueron configurando, poco a poco, un modo de vida que despertaba asombro y admiración. Con el tiempo también se desataría en torno a ellos un halo de secretismo, por lo fascinante de su existencia, que ya nunca los abandonaría. Pero esto fue después. En su origen, con un propósito definido compartido por el mundo occidental, su fama creció y creció hasta que su nombre llegó a todos los rincones de Europa como los defensores de la cristiandad. Estos templarios fueron tomados por el pueblo como hombres sacrificados, valientes y comprometidos con aquellos viajeros que sólo querían profesar su fe. Casi unos salvadores, desde luego unos protectores, siempre unos caballeros. Monjes guerreros con potestad para librar guerras en su nombre.

Europa se volcó en su devoción con ellos, haciendo grande la leyenda desde su mismo nacimiento. Los templarios desataron en sus iguales europeos un profundo sentimiento de fervor y agradecimiento. Estaban agradecidos con ellos por su labor en Tierra Santa. Se sentían no solo protegidos: también representados. Sabían que había alguien ahí fuera, en las tierras sagradas que sentían suyas sin conocerlas, defendiendo sus creencias. Viviendo en concordancia con esas creencias.

Los misterios llegarían más tarde. En aquellos primeros años, no había otra cosa que gratitud. Así se enriquecieron. Desde su origen, estos caballeros abnegados recibieron donaciones procedentes de todos los lugares del continente. Y poco a poco, empezaron a vivir también en estos rincones.

El rey batallador del Reino de Aragón

El mismo año en que se fundó la Orden de Temple, en 1118, Alfonso I conquistó Zaragoza para el mundo cristiano de la Península Ibérica. La lucha de unos y otros era la misma, separada por un continente pero unida por una profunda religiosidad. Por unos mismos ideales que eran el motor del soberano del Reino de Aragón, que llegó hasta la corona tras una serie de trágicos fallecimientos. Alfonso I, conocido como El Batallador, gobernó en Aragón, sin haber nacido para ese fin, desde 1104 hasta 1134, año en que murió.

Conquistó para su reino kilómetros y kilómetros de tierra, plantando cara a los musulmanes sin descanso. Recordando, quizá, las palabras que la Iglesia le dedicó a su hermano y predecesor, Pedro I de Aragón. La guerra santa también debía librarse lejos de los lugares sagrados. De haber estado en su mano, Alfonso I hubiera zarpado rumbo a Jerusalén, para conquistarla él mismo, para defenderla con su sangre, para gloria de ese reino que tanto amaba. Pero permaneció en la península, viviendo y muriendo por su propia guerra santa. Movido por esa profunda fe de la que siempre dio buena cuenta, y también por un fuerte carácter expansionista que le llevó, además, a viajar mucho. Alfonso I era batallador y muy viajero, cuentan las crónicas.

El primer templario que llegó a la Península Ibérica lo hizo bajo el reinado de Alfonso I. Este rey, que se había criado entre caballeros franceses, que había madurado al lado de los combatientes de las primeras cruzadas, los acogió con entusiasmo. Alfonso I era consciente de lo que podía suponer que estos monjes guerreros se asentaran en sus tierras, pero además gustaba de rodearse de su compañía. Era un templario más, al menos en espíritu. En la práctica, nunca abandonó la corona, pero fue eso lo que permitió, precisamente, que la Orden del Temple se hiciera un camino en nuestra península, hasta convertirse en la orden religiosa más importante de la historia del Reino de Aragón.

El testamento imposible

Su importancia en Aragón puede verse a lo largo de los dos siglos que permanecieron en activo, pero encontramos un ejemplo de gran valor apenas un año después de su llegada. En 1131, en ese escenario de lucha por la cristiandad en el que era habitual legar las posesiones a estas órdenes religiosas, Alfonso I lo dispuso así en su testamento. Estableció que su Reino, por el que tanto había batallado, quedaría dividido entre las tres grandes órdenes religiosas de la época: la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, los Hospitalarios y la Orden del Temple. Apenas se habían cumplido dos años desde que la Iglesia había ratificado la oficialidad de los templarios, pero su fama y su valor tenían ya dos décadas de vida. Alfonso I los valoraba, también lo hacía el pueblo.

Pero su testamento era irrealizable. No lo permitía la ley, ni tampoco iban a permitirlo los nobles, que encontraron en la ausencia de descendencia de Alfonso I una oportunidad. Días antes de fallecer, tras sucumbir a las heridas que le había dejado la dura derrota en Fraga en el 1134, revisó este testamento. No cambió nada. Alfonso I tuvo claro que supliría la falta de descendencia con la fe. Había luchado durante toda su vida por recuperar para la cristiandad lo que consideraba suyo, y deseaba que, en su ausencia, aquellos que seguirían luchando, sus caballeros, tuvieran los medios necesarios para ello. Legó su reino y legó a la Orden del Temple que tanto admiró en vida, con quien tantos ideales compartió, su caballo y sus armas. Cuán significativo es esto.

Alfonso I murió con este deseo, y dejó a los templarios la seguridad de que tenían el reino en sus manos para disponerlo como quisieran. Tal vez no llegaron a reinar, pero ya no se marcharían... pero la historia les tendria un destino cruel y glorioso, digno de un Rey que confio en ellos.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Cullá.. el último territorio Templario


 Culla, municipio situado en la comarca castellonense del Alto Maestrazgo, fue el último  que se adjudicó a la Orden de Temple en 1303, apenas unos años antes de su disolución.

 Hasta principios del siglo XIII estuvo en manos musulmanas, reconquistándose definitivamente en 1233 por Blasco de Alagón. Jaime I le donó la cilla y el castillo de Cuéllar en 1235.

 Era un lugar importante por su valor estratégico y el amplio territorio que controlaba. La Orden lo adquirió por 500 000 sueldos jaqueses.

El 1312 Clemente V disuelve la Orden y en 1317 sus posesiones en la Corona de Aragón pasan a pertenecer a la Orden de Santa María de Montesa, que conservó el señorío y el castillo hasta el siglo XIX.

Lamentablemente, el castillo está en ruinas, destruído durante las guerras carlistas.

miércoles, 28 de abril de 2021

La Orden del Temple en Vigo


 Con el asentamiento principal en Coia, Castrelos y Bembrive forman los otros dos vértices del dominio que  la Orden ejerció en el siglo XIII, tal y como recoge en su estudio, Venancio R. Riobo, caballero del Templo de Jerusalén

 La Edad Media es el periodo menos conocido. Esa laguna de datos podría explicarse con la interpretación de las fuentes que realiza Venancio R. Riobo, una investigación que se recoge en “Guía templaria de Vigo” (Edición Sator, 2021), donde establece el actual territorio vigués bajo el dominio templario a partir del año 1200. “Presenta datos de interés arqueológico, historiográfico y simbólico sobre la Orden Militar del Temple en Vigo; amplía la lectura simbólica del románico gallego, poniendo como ejemplo las iglesias templarias de Vigo”, asegura. La caída en desgracia de los templarios, en el siglo XIV, estaría detrás de la falta de documentación de este periodo.

Según los datos aportados por R. Riobo, los centro neurálgico del poder del Temple en Vigo formaría un triángulo entre Coia, Castrelos y Bembrive. “Entre ellos se establecían ejes de comunicación, donde aún se sitúan los puentes medievales que se conservan, el de Sárdoma y el de Castrelos y hasta cinco torres de protección, como la de Lavandeira, en Castrelos, que vigilaba la entrada a Coia”, puntualiza.

Aunque reconoce su presencia en Sárdoma, Teis o Lavadores, el ente principal desde donde administraban el sur de Galicia, la “bailía’, se situaba en Coia, concretamente en la antigua iglesia de San Martiño, hoy sustituida por una construcción moderna. Estaba en lo alto del núcleo más poblado del momento, Castro Castrillo. Por comparación con otras similares, Riobo reinterpreta la estela grabada en piedra reutilizada en el muro de una vivienda cercana, dos cazoletas de círculos concéntricos y la estrella de cinco puntas como las fases de la vida y la vía iniciática. También próxima al templo se localiza una losa con la estrella de David, flanqueada por bolas, lo positivo y lo negativo en los elementos. En la parte trasera de la nueva iglesia se conserva una cruz lobulada de Jerusalén.

En Santa María de Castrelos y Santiago de Bembrive, señala símbolos e iconografía propios de la Orden que identifica con otras documentadas en Tomar o Évora. Marca la geometría arquitectónica utlizada por el Temple, a base de círculos concéntricos. Además en Castrelos destaca la alternancia de los muros decorados con los limpios y en Bembrive, la presencia de los músicos constructores en las esculturas de las fachadas.

La guía relaciona los restos templarios a las rutas del Camino de Santiago.

La Orden del Temple en la Provincia de Huelva.

La Banda Gallega es el nombre con el que históricamente se conocía a gran parte de la actual Sierra de Aracena por ende a toda la provincia desde su conquista por los reyes cristianos. Por extensión podríamos denominar así a la línea defensiva del reino de León a lo largo de su frontera con el reino de Portugal.

Es de destacar que la ruta de la plata era la vía natural de expansión del reino Leonés hacia el sur. Y esta expansión iba en paralelo a las conquistas del reino portugués, antiguo condado independizado de León, lo cual provocaba conflictos fronterizos. 

La denominación nació, por la repoblación de estas tierras por gentes del reino de León en sentido amplio (actual Galicia, Asturias, León, Zamora, Salamanca, Extremadura Leonesa), cosa que confirman recientes estudios genéticos, dónde se comprueba la mayor homogeneidad genética y por tanto de parentesco de los habitantes de las actuales provincias de la ruta de la plata, desde Asturias hasta Huelva y también Cádiz, Sevilla o parte Córdoba.

Los castellanos denominaban gallegos a cualquiera al oeste de Castilla que no hablara castellano, es decir tanto lenguas gallegas como lenguas leonesas que les sonaban igual. 

Tras la expulsión de los musulmanes, en paralelismo con la llamada Banda morisca, para hacer referencia a la zona fronteriza con el reino de Portugal, junto a La Raya.

Previamente a la reconquista cristiana los almorávides y luego en el siglo XII los Almohades intentaron solucionar los problemas de defensa de la zona reaprovechando antiguas fortificaciones romanas y levantando nuevas fortalezas como en Aracena, Cala o Zufre. 

Con la nueva dominación cristiana desde el siglo XIII el reino de Portugal ambicionará la conquista de toda la zona por lo que sigue siendo necesaria la defensa de la sierra en sí además de convertirse en primera fuerza defensiva del reino de Sevilla. 

Por ello el concejo de Sevilla verá necesaria el reaprovechamiento, reconstrucción o construcción de importantes fortalezas en la zona como las del Castillo de Sancho IV de Cumbres Mayores. Esta zona fronteriza estuvo compuesta por tres líneas que englobaban las defensas de:

Aroche, Encinasola y Fregenal de la Sierra.

Torres (Cumbres de San Bartolomé), Cortegana y Cumbres Mayores.

Aracena, Cala y Santa Olalla del Cala 

La Orden del temple tenía el gusto por la geometría en el diseño del mapa de ubicación de sus encomiendas, fortalezas y posesiones.

Esto se plasma de forma fidedigna en el triángulo configurado entre Jerez de los Caballeros, Sevilla y Lepe; en el arco del compás que une a estas dos últimas y pasa por encima de La Rábida y la Isla de Saltés.

Y en la perfecta línea recta que, atravesando Cortegana, relaciona el castillo jerezano con el monasterio colombino de La Rábida.Se muestran también las equidistancias y causalidades numéricas que los templarios utilizaban en sus emplazamientos.

Este extremo se pone espectacularmente de manifiesto en los 124 kilómetros que distan entre los principales componentes de las propiedades templarias en la zona estudiada: entre Jerez de los Caballeros tanto con Sevilla como con Lepe; en el arco del compás que une Sevilla con Lepe, pasando por encima de La Rábida; y en la línea recta que une a ésta con Jerez de los Caballeros.

Asimismo en esta zona, se comprueba la preferencia de la Orden del Temple por los recintos con raigambre espiritual y carga energética, lo que se materializa en este caso en la elección de las posesiones tanto de La Rábida -un antiguo ribat árabe- como de la vecina Isla de Saltés, lugares dedicados al culto religioso desde la época romana, fenicia y aún antes.

La llegada y expansión del Temple en el sur representa un caso práctico del modelo geoestratégico y modus operandi que la Orden tenía.


No solo existen fortalezas y villas sino que además tenemos la famosa Gruta de las Maravillas   La Gruta de las Maravillas en Aracena. La gran extensión de sus lagos, la abundancia y variedad de formaciones, y la longitud de su desarrollo hacen de este complejo subterráneo un conjunto de gran belleza y vistosidad. 


Descubierta a finales del siglo XIX, fue en 1914 cuando se abre al público como la primera cueva turística de España.

La onubense Gruta de las Maravillas es una de las cavernas emblemáticas de la España soterrada y, con cierta probabilidad, fue también un antiguo centro ritual de la Orden del Temple, como recoge el historiador Juan García Atienza. 

Enclavada en pleno casco urbano del municipio, en la calle Pozo de la Nieve, la Gruta de las Maravillas se presenta al viajero como una cavidad freática originada por la acción erosivo disolutiva de las aguas sobre las rocas calizas del cerro del Castillo. La cueva se extiende a lo largo de más de dos kilómetros, de los que 1.400 metros son visitables.

El hallazgo oficial de la cavidad tuvo lugar hace menos de un siglo (aunque la tradición popular narra que su descubridor fue un pastor), y se da la circunstancia de que la caverna se extiende precisamente por debajo del que fuera castillo encomienda que perteneciera a los templarios y, con anterioridad, ribath de monjes guerreros musulmanes.

Un recorrido por su interior fascinará la visión del viajero, ya que a lo largo de la ruta se suceden estalactitas y estalagmitas excéntricas, galerías, circuitos subterráneos de agua, lagos y otras formaciones de curioso aspecto.

El itinerario permite visitar 12 salas en dos niveles distintos: el salón de los Órganos, el de los Dimantes, el pasadizo de la Codorniz, el Gran Lago, el Sepulcro del Príncipe…

En Aracena abundan los elementos de carácter esotérico en cuanto nos decidimos a mirar con cierto detalle los signos y circunstancias que caracterizan a aquel lugar. Aracena es una población impregnada de templarismo, a pesar del relativamente corto espacio de tiempo que la Orden se instaló en la comarca.

El escudo mismo de la ciudad y los elementos que lo componen son una muestra de una concepción ideológica muy concreta. Descubrimos las cinco coronas que revelan la ascensión a cinco grados iniciáticos, una ascensión protegida por la autoridad (el báculo) y el poder (la espada), que conduce a un mundo superior cuya puerta de la verdad se abre con la llave del conocimiento.