miércoles, 1 de junio de 2022

El Cristo Negro



A las doce de esta noche, el mayordomo del Cofradía del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús se acercará a la puerta lateral de la Concatedral de Cáceres y dará tres golpes antes de decir en voz alta:
«¡Que salga la Hermandad del Cristo Negro! ¡Dios lo quiere así!».

En medio de un sepulcral silencio y acompañado por medio centenar de cofrades con hábito benedictino negro y la cara tapada, saldrá entonces a procesionar por el casco histórico de Cáceres una de las imágenes más misteriosas y temidas de la ciudad.

«Tocar el Cristo Negro sin fe, según se dice, supone la muerte en el acto», señala Alonso Corrales, mayordomo de la Cofradía del Cristo Negro. Quizá el temor que infundía estuvo relacionado con el miedo a la peste, pues se sacaba en procesión en época de epidemias y sequías. O porque fue testigo de ejecuciones y era lo último que se le mostraba a un reo antes de morir.
Durante siglos, los cacereños no se atrevían ni a mirarle a los ojos por no quedarse ciegos si estaban en pecado. También se creía que quien lo tocara sin rezar un padrenuestro fallecía en el acto. Sea por ello o no, los hermanos usaban y aún usan guantes negros.

Corrales explica que su origen guarda relación con los templarios. Los primeros datos de la cofradía datan de 1490 y se cree que su fundación está relacionada con la Orden de Cristo creada en Portugal por antiguos caballeros templarios tras la supresión de la Orden del Temple.
La talla del Cristo Negro es del siglo XIV, pero se desconoce su autor...... fue realizada con una madera «sagrada» de Etiopía. En concreto, cree que se trata de madera de iroko, un árbol venerado por diversas culturas que creen que en él habitan espíritus.
«Lo que está claro es que ese tipo de madera no se puede encontrar en ningún sitio de Europa».
«Una familia judía tuvo que ver muy directamente con tan Sagrada Imagen» y se cree que los judíos de España estuvieron relacionados con los de Etiopía.... «En Europa no existe ningún Cristo con esa forma de rostro», con los rasgos de hombres etíopes.

Arropado por la tradición templaria y la leyenda, el Cristo Negro congrega a su alrededor tal devoción que alrededor de 4.000 personas están en lista de espera para poder acompañarlo. Aunque la Hermandad cuenta con unos 3.000 cofrades, solo 59 acompañan al Cristo.
La Hermandad del Cristo Negro impone un «estricto» numerus clausus, acorde con el estricto silencio con el que procesiona por los intramuros del espacio monumental cacereño. Solo el sonido de la esquila y el timbal destemplado rompen la devoción de un paso sin sonidos, sin ruidos... sin nada más que el Cristo, y todo ello a pesar de que miles de personas - se cifró en 15.000- se congregan todos los años para acompañarlo.