domingo, 24 de diciembre de 2023

Christus vincit! Christus regnat! Christus imperat

 Este es el mensaje que la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, hace resonar en la Iglesia. La Iglesia, esposa de Cristo y madre de todos quienes esperan en Él, en su Sabiduría hace recordar a todos los cristianos sobre la supremacía absoluta de Jesús.

Nuestro divino Salvador, de hecho, por el gran amor que tiene a los hombres decidió entrar en la historia y vivir la condición humana en modo de poder colmar con Su muerte y Resurrección aquel abismo de separación que el pecado había abierto entre Dios y el hombre. Él, nuevo Abraham, ha también abrazado totalmente la condición humana habiendo asumido un cuerpo y un alma humanos en modo de poder salvarlos a ambos en el momento de Su muerte. ¡He aquí la grandeza de nuestro Rey!! Él, Verbo encarnado, era el único que podía salvarnos del pecado y de la muerte y es justo sobre la Cruz, cuando Jesús expira, que la muerte, lista para envolverlo en las tinieblas, es derrotada, porque Él, el Hijo de Dios, la supera enormemente. Él, de hecho, resurge, arranca la vida de la muerte y pone al demonio un límite: “Cualquiera que invoque el nombre del Señor será salvado” (Rom 10, 13).



Con mayor razón nosotros debemos vivir siempre conscientes de haber sido redimidos a un precio muy alto, con la sangre de Cristo, que quiso morir de una forma tan dolorosa incluso por salvar una sola alma. Pensemos por unos instantes el gran amor que Él nos tiene y el extremo valor que nuestra alma tiene ante sus ojos. Jamás nadie podrá amarnos tan plenamente como Dios, jamás ninguno cuidará de nosotros como lo ha hecho Dios y jamás ninguno gozará tan desbordantemente de vernos en sus brazos como Dios. Los caminos del Paraíso, gracias al sacrificio de Cristo, fueron abiertos. Corresponde ahora al hombre recorrerlos para reencontrarse nuevamente en casa después del exilio terreno. Este camino aún no está libre de obstáculos. El demonio no deja nunca de intentar arrancarnos de la via de la bondad que conduce al Sumo Bien, el Señor. Es por eso que cada uno de nosotros es llamado constantemente a elegir aquello que más lo acerca a Cristo y aquello que más lo hace caminar hacia la meta eterna. Esto no es simplemente por cualquier razón “de frente al encuentro con Cristo”, sino porque sólo caminar eligiendo el bien convierte al hombre en verdaderamente hombre. Solo el Bien es capaz de hacer crecer y dilatar al ser humano. El camino por el Reino de los Cielos es por lo tanto el bien para nosotros. En este camino no estamos solos. Tenemos a la Iglesia, nuestra madre, que nos guía en la tempestad del tiempo y que nos dona la gracia de los Sacramentos. No nos comportemos como ciegos, como si no necesitáramos de nadie en esta vida. El hombre es relación y todavía más, es relación con su Creador. Abramos nuestro corazón y dejemos que la gracia entre en nosotros para transformarnos siempre más plenamente hombres y dependientes de Dios.

Esté, pues, nuestro corazón en este día lleno hasta los bordes de gozo por el gran redentor que nos ha salvado. Por eso dirijamos a Él nuestra invocación. Reconozcámoslo como Dios y Señor, como el único digno de adoración y como el sentido de nuestra vida misma. Vivimos hoy en un mundo en el que es siempre más clara la dificultad de ser cristianos pero un cristiano no vacila en decir que Cristo es el Rey, pero no sólo que Cristo es Su Rey, sino que Cristo es el Rey del Universo, de la historia, del tiempo y de todo aquello que es creado, visible o invisible. El y sólo Él es el Señor de los Señores y nosotros cristianos nos gloriamos de proclamarlo solemnemente en esta fiesta, el centro y fin de cada una de nuestras acciones y todavía más, de nuestra existencia como seres humanos.

Unámonos pues a la oración de la Iglesia que, a través de la Liturgia, proclama solemnemente: t“Christus vincit! Christus regnat! Christus imperat!”.

Belén Inclusivo

Parece mentira, hasta donde hemos llegado, ahora resulta que los portales de Belén tienen ideología de genero, y tienen inclusividad. Lo mas grave de todo, no es eso, sino que los mismos que atacan a la doctrina católica,, son ahora los protagonistas de dicho esperpento. Ahora resulta que quieren ser los mismísimos padres y madre carnales de Ntro. Señor, aquí en la tierra, pero que cuando llegue el momento, de atacar a su doctrina y sus templos no duraran ni un instante. Ojo, no todos son iguales, pero si realmente sienten y son católicos y cristianos por ende, no se les ocurriría tamaña aberración. Y todo con el el beneplácito del Papa y sacerdotes y jerarquía corrupta???? Santo Padre, por decirle algo, a quien representa usted con esta decisión? A mi no, desde luego, y a muchos católicos convencidos creo que tampoco. Acaba usted de cometer un acto en contra de uno de los pilares fundamentales en el cual nos reafirmamos como católicos y decimos si creo en la santa misa, en al cual se nos pregunta, sobre la virginidad de Nuestra Señora y que su hijo seria engendrado no creado, por la sombra del Padre a través del Espíritu Santo. No tiene su Santidad vergüenza alguna, al igual que su comidilla que están poniendo sus belenes en las parroquias con dos Vírgenes María o Dos San José... Cual es el siguiente paso? utilizar quizás el asno y el buey ? total es ideología de genero.... un humano con un animal... para ellos es valido, me siento asqueado. Y hoy mas catolico que nunca, y le recuerdo este siguiente párrafo, para apoyar mi escrito, y decirles a las cara que todos sois unos BLASFEMOS Y QUE SE ESTÁIS VENDIENDO a la serpiente, que queráis o no la tiene nuestra MADRE pisada con su talón. Y vendrán lamentos y rechinar de dientes....
Deus Vult.
 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):
 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
 

Compartan por favor, no debemos pasar por alto este ultraje.


 

 

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Anno von Sangerhausen X Gran Maestre de la Orden Teutónica


Anno probablemente nació en la baja nobleza de la ciudad de Sangerhausen en Turingia entre 1210 y 1220. No se sabe nada sobre sus inicios en la Orden Teutónica. Desde 1254 (o tal vez a finales de 1253), fue maestro de la rama de Livonia de la orden, hasta que el capítulo general lo eligió gran maestre en 1256. Durante su maestría, Anno viajó extensamente entre Tierra Santa, Roma, Alemania y las tierras bálticas. Luchó por conseguir la ayuda de los cruzados contra los curonianos y los prusianos, que habían iniciado una gran insurrección en 1260 que duró hasta 1273. En Palestina, el avance del sultán Baybars de Egipto amenazó las posesiones de la orden: Montfort, el castillo principal de la orden, cayó en 1271. Tanto la región del Báltico como Tierra Santa exigieron el compromiso de Anno, lo que provocó tensiones dentro de la orden. Mientras Anno estuvo en Occidente entre 1261 y 1267, el capítulo general de Acre decretó que el maestro no debería abandonar Tierra Santa durante períodos prolongados en el futuro (1264). Sin embargo, poco después de la pérdida de Montfort, Anno partió hacia el imperio, donde murió el 8 de julio de 1273.


La carga de los Tres Reyes. Las Navas de Tolosa.


En 1194 el califa almohade Yaqub al-Masur había enfermado de gravedad, por lo que su hermano, Abu Yahya, gobernador de Al-Andalus, fue a Marruecos para reclamar el trono. Eso desató un conflicto civil, que intentó ser aprovechado por Alfonso VIII de Castilla para atacar Sevilla y sus alrededores, rompiendo la tregua establecida previamente.  
Al-Mansur derrotó a su hermano y reunió un ejército para enfrentar a sus enemigos y en 1195 venció a las tropas castellanas en Alarcos. Al triunfo siguió la conquista de Trujillo, Pasencia, Talavera, Cuenca y Uclés y dejó debilitado al reino de Castilla. El victorioso Al- Mansur murió en 1199 y le sucedió su hijo Muhammad al-Nasir.  
Al-Nasir ambicionó continuar realizando progresos en al-Ándalus por lo que en 1211 reunió un ejército poderoso, cruzó el estrecho de Gibraltar y capturó el castillo de Salvatierra. Alfonso VIII percibió la amenaza sobre Toledo y el valle del Tajo y decidió enfrentarse en una batalla decisiva, para la cual requería de mucho apoyo. Solicitó la ayuda del papa Inocencio III que convocó una cruzada para facilitar la llegada de contingentes de toda Europa.  
Alfonso VIII consiguió el apoyo del rey Pedro II de Aragón y de Sancho VII de Navarra, además llegaron caballeros de toda Europa, especialmente de Francia. Según Francisco García, los cristianos tenían unos 4000 jinetes y 8000 infantes. Los musulmanes tendrían el doble. Fue la ciudad de Toledo en donde se concentró el ejército cristiano.
Alfonso VIII tomó la iniciativa y con la ayuda de un pastor, atravesó la sierra y llegó a las cercanías del ejército musulmán, llamado Las Navas, el 13 de julio de 1212. El día 16 se produjo el enfrentamiento.  
Los cristianos se desplegaron en tres columnas de ancho por tres de profundidad y dieron inicio a la batalla. Los almohades se defendieron y estuvieron a punto de rodear al ejército cristiano, el cual mantuvo el orden y repelió los ataques. La lucha duró casi todo el día, hasta que la retaguardia cristiana entró al ataque y derrotó a los musulmanes. Las tropas victoriosas se apoderaron del campamento de al-Nasir, quien huyó del campo.  
Los cristianos capturaron un rico botín, a la vez que sus pérdidas, aunque no hay consenso, fueron escasas; no así las almohades, que fueron más de 10 000.
La batalla de las Navas de Tolosa fue un parteaguas, pues se inició el declive almohade en la península Ibérica a la vez que el avance cristiano cobró auge y se amplió unas tres décadas después, hasta reducir los territorios musulmanes al reino de Granada.

La batalla de Covadonga contada por los musulmanes


(Isa ibn Ahmad al-Razi fue un historiador y escritor árabe, cronista del califa al-Hakam II en la segunda mitad del siglo X. Hijo de Ahmad ibn Muhammad al-Razi, también historiador, finalizó en Córdoba después de año 977 la composición de la obra más famosa de su padre, Historia de los reyes de Al-Andalus.)
"Dice Isa ben Ahmad al Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al Qalbi, se levantó en tierra de Galicia un burro salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en Al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, las que no habían esperado conseguir. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándolos a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar a Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres.
Los soldados no pararon de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en las grietas de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al fin y al cabo les despreciaron diciendo: «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño nos pueden hacer?».
La historia siempre tiene varias versiones, y siempre es necesario huir de la que es evidente propaganda.

Primer ataque Vikingo en Andalucía


 El 11 de noviembre del año 844 se produjo la batalla de Tablada en la que se enfrentaron el emirato de Córdoba con las huestes de vikingos que por primera vez dirigían sus expediciones de saqueo a la Península Ibérica. La batalla campal tuvo lugar en los terrenos de Tablada, a las afueras de Sevilla.
Las ciudades y comarcas del suroeste de al-Ándalus, alejadas de las fronteras con los cristianos —y de los no menos peligrosos musulmanes norteafricanos—, llevaban una existencia libres de temor a un ataque exterior, pues ningún enemigo acechaba las costas meridionales de la Península. Por ello, ciudades como Sevilla no estaban protegidas por murallas, que, a juicio de los emires omeyas, sólo podían servir para que sus habitantes tuvieran tentaciones de protegerse tras ellas y alzarse contra Córdoba. Pero en el año 844 el al-Ándalus tranquilo y confiado despertó a la realidad de una manera brutal: tras algunas escaramuzas en Lisboa, Cádiz y Sidonia, unos cincuenta navíos vikingos llegaron a la desembocadura del Guadalquivir y desde allí fueron remontando el río arrasando a su paso Coria hasta llegar a Sevilla. Sus habitantes, abandonados por su gobernador, que huyó a Carmona, intentaron resistir, pero su débil oposición terminó el 1 de octubre.
Los vikingos entraron en la ciudad a sangre y fuego, matando a todo ser viviente, hombres, mujeres y bestias, que hallaban a su paso, y allí permanecieron todo ese día, para luego regresar a sus naves a la mañana siguiente. Abderramán II, que ya tenía noticias de su presencia en las costas andalusíes por mensajes enviados desde Lisboa, envió inmediatamente tropas hacia Sevilla, sin esperar a que el ejército estuviese reunido, de forma que iban llegando pequeños destacamentos en días sucesivos. Estas tropas consiguieron parar a los invasores, causarles algunas bajas y apoderarse de cuatro navíos, que fueron quemados después de sacar de ellos el valioso botín que transportaban.
Aunque las crónicas andalusíes hablen de resonantes victorias sobre los vikingos, se dice que 30 naves fueron quemadas y cerca de veinte mil invasores perecieron (cifra exagerada, ya que la cifra real de vikingos oscilaría entre los mil y los dos mil), lo cierto es que no sólo no fueron aniquilados, sino que, con bajas más o menos apreciables, pudieron abandonar sin dificultad el Guadalquivir, saquear Niebla y seguir rumbo hacia la costa de África para continuar sus andanzas por el Atlántico. Lo cierto es que la rápida reacción de Abderramán II sirvió, sin embargo, para que los vikingos no avanzaran más hacia el interior y para demostrarles que al-Ándalus no era presa fácil. Quince años más tarde, reinando ya el emir Muhammad, volverían a aparecer en las costas meridionales de al-Ándalus, pero en esa ocasión la marina omeya estaba bien preparada. Escarmentado por el grave descalabro de Sevilla, Abderramán II tomó medidas para que sucesos como éste no se repitieran, una de las cuales fue la construcción de las murallas de Sevilla. Asimismo se llevó a cabo una hábil labor de construcción de fortalezas (el “ribat”) en la costa y desembocadura de los ríos que darían origen al topónimo de poblaciones como San Carlos de la Rápita (Tarragona), La Rápita (Mallorca), La Rábida (Huelva) y La Rábita (Granada).



viernes, 15 de diciembre de 2023

Quien tenga oidos que escuche-.

Jesús de Nazaret, en sus enseñanzas, enfatizó la importancia de la verdad y el amor al prójimo. Aunque no hay una cita específica de Jesús sobre hacer mal al prójimo y la mentira, sus enseñanzas generales abordan estos temas.

En el contexto de la mentira, el octavo mandamiento del Decálogo, según la interpretación cristiana, dice: «El octavo mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo. Las ofensas a la verdad, mediante palabras o acciones, expresan un rechazo a comprometerse con la rectitud moral». Esto refleja la enseñanza de Jesús sobre la importancia de la verdad.

Además, se enseña que debemos amar la verdad, porque Cristo es la verdad y Él nos enseñó que la Verdad nos hace libres y nos santifica. En este sentido, hacer mal al prójimo y mentir serían contrarios a las enseñanzas de Jesús.

Enfatizó la importancia de seguir sus enseñanzas y vivir de acuerdo con los valores del reino de Dios. Aunque no hay una cita específica de Jesús sobre ser contrario a Él, sus enseñanzas generales abordan este tema.

En el Sermón del Monte, Jesús habló sobre cómo deben vivir los que desean seguirle y vivir una vida agradable a Dios. Enseñó a sus seguidores a practicar y enseñar la Ley y a vivir en justicia. Quien lo haga, será considerado grande en el reino de los cielos.

Por otro lado, Jesús también enseñó que cuando te apartas de las Escrituras estás en el error. Esto implica que ser contrario a Él, es decir, no seguir sus enseñanzas y vivir de manera contraria a los valores del reino de Dios, se considera un error según su palabra.

Jesús enseñó que el Reino de Dios es para aquellos que entienden que no lo merecen y se dan cuenta de que son pecadores. Aquellos que se rebelan contra Dios y rechazan su reinado sobre sus vidas viven con las consecuencias de esa decisión. La vida pecaminosa del hombre ha afectado su relación con Dios, con los demás seres humanos y con la naturaleza.

En las enseñanzas de Jesús, se destaca que aquellos que no viven según el Reino de Dios no podrán disfrutar de las bendiciones prometidas para aquellos que sí lo hacen. Jesús reveló que el futuro de quienes viven bajo el Reino de Dios será uno donde "Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor".

Por lo tanto, aquellos que eligen no vivir según el Reino de Dios se perderán estas bendiciones y vivirán con las consecuencias de su pecado. Sin embargo, es importante recordar que la enseñanza central de Jesús es de amor, perdón y misericordia. Él invita a todos a arrepentirse, a cambiar su forma de vida y a seguirle.

Aquellos que no se arrepienten y no viven según el Reino de Dios enfrentan consecuencias espirituales. Jesús enseñó que el arrepentimiento es un paso crucial para entrar en el Reino de Dios. Aquellos que no se arrepienten y continúan viviendo en pecado están eligiendo un camino de perdición.

En la Biblia, se utiliza la metáfora del fuego para describir las consecuencias de no arrepentirse. Por ejemplo, en Lucas 3:15-17, se pregunta: "¿Eres bautizado con el Espíritu, o con fuego? ¿eres trigo o eres paja? ¿terminarás en el granero o en el fuego eterno?". Esta metáfora sugiere que aquellos que no se arrepienten enfrentarán juicio.

Es importante recordar que el mensaje central de Jesús es de amor y misericordia. Invita a todos a arrepentirse y a seguirle. El arrepentimiento es una oportunidad para cambiar y vivir de acuerdo con los valores del Reino de Dios.

Según las enseñanzas de Jesús, aquellos que no se arrepienten y no viven según el Reino de Dios enfrentan consecuencias espirituales¹. En Lucas 13:3, Jesús dice: "¡Les digo que no! De la misma manera, todos ustedes perecerán a menos que se arrepientan"¹. Esta enseñanza sugiere que aquellos que no se arrepienten enfrentarán juicio.

Además, en Lucas 13:24-25, Jesús dice: "Esfuércense por entrar por la puerta estrecha —contestó—, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. Tan pronto como el dueño de la casa se haya levantado a cerrar la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear la puerta, diciendo: '¡Señor, ábrenos!'¹". Esto sugiere que aquellos que no viven según el Reino de Dios no podrán entrar en él.



Quien tenga oidos que escuche-.