viernes, 19 de agosto de 2022

El Temple XV


San Bernardo de Claraval y el Monacato Templario

1.- Introducción

Este trabajo busca explicar la relación existente entre San Bernardo de Claraval y nuestra augusta Orden del Temple, a través de puntos como la importancia de la Orden del Císter, el monacato y la relación del Temple con el Císter en la actualidad.

2.- El Císter y sus aportes

El Císter es una orden monástica católica fundada por Roberto de Molesmes en el año 1098. Desempeñó un papel protagonista en la historia religiosa del siglo XII, promoviendo el ascetismo, el rigor litúrgico y el trabajo manual. Ejerció una influencia importante en los ámbitos intelectuales y económicos, así como en el ámbito de las artes y la espiritualidad. Los monjes cistercienses restauraron la agricultura en Europa, además de dedicarse a la ganadería. Trabajaban con sus propias manos, siendo capaces de drenar pantanos y crear tierra fértil a partir de estos. A donde sea que fueron, los monjes introdujeron cultivos, industrias o métodos de producción con los que la gente no estaba familiarizada, tales como la producción de miel, el cultivo de frutas, la producción de cerveza y la crianza de ganados y caballos.

El monasterio cisterciense de Claraval en Francia nos dejó un informe del siglo XII sobre el uso de la fuerza del agua, que revela hasta qué punto la maquinaria se había convertido en algo importante en la vida europea. El mundo antiguo no había adoptado la mecanización para el uso industrial en ninguna escala considerable, pero el mundo medieval lo hizo a gran escala. Las comunidades monásticas cistercienses tenían generalmente sus propias fábricas, en las que usaban la fuerza del agua para moler el trigo y tamizar la harina. También eran conocidos por sus grandes conocimientos en la metalurgia.

En cuanto a la espiritualidad, el Císter tenía reglas claras sobre varios asuntos como por ejemplo, los lujos de sus abadías, y prohibían taxativamente la construcción de grandes conjuntos pictóricos y escultóricos. La advocación de todos los santuarios tenía que ser mariana, los vanos (ventanas) se debían cubrir con vidrieras incoloras y carentes de figuras, y los pavimentos tenían que ser cubiertos de arcilla cocida, despreciando el mármol y toda clase de piedras.

Dentro de la Orden del Císter existían tres clases de hermanos. En primer lugar estaban los novicios, que eran adolescentes nobles con aspiraciones de ser monjes y que dependían directamente del maestro de novicios, responsable de su formación religiosa e intelectual. En segundo lugar estaban los conversos o legos, quienes dejaron de existir a partir del Concilio Vaticano II. Eran plebeyos que vivían en el monasterio y que no podían mezclarse ni con los monjes ni con los novicios.

Usaban un hábito gris y debían cumplir con los horarios y con los votos de pobreza, obediencia y castidad. En tercer lugar, las “familias”, un colectivo de hombres, mujeres y niños que vivían en granjas fuera del monasterio, dedicados a las labores agrícolas y ganaderas, bajo la responsabilidad de los monasterios.

3.- Bernardo de Claraval

San Bernardo fue un monje cisterciense, célebre doctor de la Iglesia y el ideólogo más importante de la Orden del Císter. Es conocido en el Temple por redactar su primera regla conventual.  Siendo familiar de uno de sus fundadores, escribió el texto llamado “Loa a la Nueva Milicia Templaria”, lo que ayudó a la consagración del Temple en el mundo medieval. Además fue el precursor en la adoración a la Virgen, a la que llevó al estatus de intermediaria ante Cristo (y que en nuestra Orden tiene una alta presencia).

Se dice que era un hombre esotérico y se le asocia a los druidas de la Galia ya que, al ingresar al Císter, lo hace con un grupo de personas que seguía sus enseñanzas desde antes, lo que muestra que ya era un maestro espiritual. Sus principales aportes en la abadía fueron reafirmar la “Carta Charitatis” de Esteban Harding (que pide que los monjes se alejen de asuntos mundanos) y redactar la “apología a Guillermo”, un documento que establece por primera vez las normas estéticas al construir fundaciones monásticas.

4.- El Monacato

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define “monacato” como el estado y la profesión del monje, así como el conjunto de instituciones propias de los monjes. Incluye formas de vida comunitaria (monasterios) y solitaria como las de los eremitas y los anacoretas. El monacato se trata básicamente de la práctica de los consejos evangélicos: castidad, pobreza, obediencia y vida solitaria. A esta vida retirada, que llevaba consigo la extensión del matrimonio, con o sin el voto de castidad, se unía la práctica de la penitencia, y a finales del siglo segundo y principios del tercero se dan los primeros inicios de vida monástica masculina.

No obstante, las vidas monásticas masculina y femenina nacen de forma paralela, y ambas intentan rápidamente abrazar los consejos evangélicos en soledad. En oriente, los primeros que van a surgir son los anacoretas, cuyo nombre viene del griego anajoreo (alejarse, retirarse o apartarse). 

Los primeros hombres que buscaba n la soledad recibieron este apelativo por su abandono del mundo y de todo lo que poseían. Posteriormente, su denominación cambia a “eremitas”, del griego eremo, que significa “desierto”. Se retiraban al desierto, que era la vida apartada de la gente. 

El ermitaño o anacoreta más conocido en oriente fue San Pablo de Tebas, hacia el año 300 de nuestra era. Sobre el monacato templario, este correspondió e n e l Medievo al cumplimiento de la Regla de la Orden, viviendo en comunidad y realizando las labores tanto militares como laborales que los superiores les imponían. Este estilo de vida, como ya lo vimos anteriormente, estaba fuertemente influenciado por el estilo monacal del Císter. 

El monacato templario del día de hoy corresponde a un estilo de vida consagrado a la superación personal en lo intelectual, moral y espiritual, como señala nuestro hermano Fr+ Walter Gallegos: “El monacato es la instauración de un estado excepcional en el cual toda nuestra vida debe girar en torno a Dios, y esa es la misión del templario. Todo en su vida debe ser hecho para y por la mayor Gloria de Dios. Cada una de sus acciones deben ser perfectas. El principal mandamiento del Cristo dice que debemos ser perfectos. Por ende, es nuestro deber trabajar y desarrollar todos los conocimientos que nos enseñan nuestros Hermanos de la Orden, ya que con ellos estamos progresando, a fin de acercarnos más a nuestro Señor y en definitiva, serle útil”.

Para finalizar este acápite, quiero mencionar que la vida del monje Templario no sirve de nada si no utiliza lo aprendido en pos de ayudar a la sociedad, no desde un punto de vista material, sino a través de su ejemplo y ayuda espiritual.

5.- Conclusión

En la realización de este trabajo descubrí una frase de Bernardo que me pareció muy familiar: “Debemos amar a Dios porque Él es Dios, y la medida de nuestro amor debe ser amarlo sin medida”. San Bernardo de Claraval fue un monje cisterciense muy importante para nuestra Orden, hombre de extremada piedad y pasmosa sabiduría.

Muchas de sus obras y aportes al mundo religioso y monacal aún están en uso en la actualidad, rememorando la sencilla vida que llevaban nuestros Hermanos del medioevo, junto con el amor, el respeto y la devoción a nuestra madre, la santísima Virgen que ellos sabían apreciar con los ojos del iniciado en los misterios del Temple.

El Temple XIV


Fue el veintisiete de abril del año 1147, cuando el Papa Eugenio III, que estaba presente en Francia, cuando partía la II Cruzada, asistió al capítulo de la Orden celebrado en París. Concedió a los templarios el derecho a llevar permanentemente una cruz sencilla, pero ancorada o paté, que simbolizaba el martirio de Cristo.

El color autorizado para tal cruz fue el rojo, que era el símbolo de la sangre vertida por Cristo, así como también de la vida. El voto de cruzada se acompañaba de la cruz, que debía llevarse permanentemente y simbolizaba la persistencia del voto de cruzada de los templarios. La cruz estaba colocada sobre el hombro izquierdo, encima del corazón. Los caballeros llevan la cruz sobre el manto blanco, símbolo de pureza y castidad. Los sargentos, sobre el manto negro o pardo, símbolo de fuerza y valor. 

Así mismo, el pendón del Temple, que recibe el nombre de baussant o bauceant, significa semipartido, ya que también incluía estos dos colores, el blanco y el negro.


El Temple XIII


Sigillum Militum Xpisti

En la figura del Fraile Guerrero del Temple,  la mansedumbre y la humildad del verdadero monje, se asociaban al valor de la nobleza y las intenciones de los auténtico caballero. 

De las muchas interpretaciones para explicar el misterioso significado del sello que representa a dos caballeros que montan en el mismo caballo la más creíble es la que remite la a la doble moral de los templarios, que une las dotes materiales del Guerrero espiritual del monje. Además, lo cual tal vez impresionará más eso y que aumente el imaginario de la aristocracia militar, a la que se orientaba el reclutamiento, en el caballero templario se realizaba la perfección. El ideal de poder físico y de fuerza exterior que tanto exaltaba a la sociedad en el siglo doce y que admirablemente celebrado quedó.

En el famoso binomio de los compañeros, Rolando y Oliverio, héroes de la lucha épica contra el enemigo sarraceno.

Rolando es valiente, Oliverio prudente; ambos de arrojo extraordinario:

una vez a caballo y armados 

ni aun a riesgo de morir Eludirán el combate.      

Valerosos, son los condes y elevadas sus palabras.

Rabiosos avanzan los paganos traidores. 

Bernardo es un hombre demasiado inteligente y realista como para esperar que todos los templarios se adapten al modelo excelso  que surgiera su visión mística del mundo y del hombre. Pero se trata de darle un ideal, un espejo de comportamiento y un horizonte ético que pueden tener siempre en mente y contemplar con pesar toda caída en un error.

El Temple XII


Bula Omne Datum Optimum.

Inocencio segundo emite el famoso privilegio Apostólico, titulado Omne Datum Optimum, que proveerá los presupuestos esenciales para el desarrollo del temple, en reconocimiento a la sangre ofrecida en defensa de la fe cristiana, se concedía , a los templarios autonomía respecto de la jerarquía eclesiástica regular y secular, lo que quiere decir que la orden estaba exenta, incluso obediencia a los patriarcas y era responsable ante el papá, el Maestre y el capítulo general.

La orden podría generar, gestionar la vida y la costumbre de esta sin interferencia de nadie salvo del Pontífice, y para que esta independencia fuera una realidad concreta, se otorgó al Temple la facultad de tener sacerdotes propios, libres de sumisión a obispos y arzobispos. El privilegio también contenía concesiones de tipo económico.

En el curso de la década siguiente, los pontífices los convalidaron y se enriquecieron con el fin de exhibir al temple de las imposiciones fiscales normales para que todos los recursos se dedicaran al compromiso de la cruzada y para garantizar su plena autonomía con respecto de los poderes laicos y eclesiásticos, con lo que se evitaba así que los soberanos y señores feudales o los obispos obligaran a los templarios ponerse al servicio de algún interés particular. 

Omne Datum Optimum completa la obra de promoción desarrollada por Bernardo de Claraval con la difusión de su tratado de propaganda Loa a la nueva milicia, solicitado a su alumno Inocencio segundo y obtenido en su momento, en que el Pontífice, finalmente victorioso, no estaba en condiciones de negar nada a su maestro. 

El privilegio es la base económica y política para el despegue de la orden y de sus prodigiosos efectos. No tardaría en manifestarse en el curso de unos pocos años.Hugo y sus hermanos dirigirán una red de instalaciones, las llamadas Encomiendas, de tal magnitud que se hacía necesaria la división de la orden en provincias, cada una de ellas bajo la dirección de un de un supervisor propio.

La sociedad aclamará al heroísmo de los templarios y apoyar a su causa con vocaciones y donaciones,y muchos nobles aún sin dejar de llevar su vida normal, solicitarán la afiliación espiritual a la orden que los acogerá, idealmente entre sus filas.

El gran éxito moral de la nueva orden se explica a la luz de lo que en esa misma época afirmaba el cronista Místico Gilberto de Nogent.

"Y Dios si Dios ha dividido a la sociedad en tres órdenes fundamentales confiando a primera, la misión de orar por todos; los hombres de religión , a otros por trabajar por todos, campesinos y artesanos y artesanas, la de combatir, a la nobleza; para defender a los otros dos, y  en los caballeros del temple tienen lugar una verdadera perfección, terrenal y espiritual, en la que la medida de que se une en sí mismo la admisión de las dos clases superiores, iglesia y nobleza; en qué cierto sentido se convierte en los pilares del mundo."

jueves, 18 de agosto de 2022

El Temple XI


La regla.

La autoridad de Bernardo se hizo sentir. Y el Abad recibió el mandato de redactar las reglas de la nueva orden. La historiadora y filóloga Simonetta Cerrini ha realizado un cuidadoso trabajo de reconstrucción sobre la base de la biografía de las principales personalidades, religiosas y laicas presentes en el Concilio.

Además del anciano fundador del Císter, Esteban Harding y otros miembros destacados de la orden cisterciense había muchas personas afines a orientaciones espirituales y políticas de Bernardo, como si estuviera preparado  durante mucho tiempo el terreno para la aprobación de la orden, y el prólogo de la regla no oculta que en el seno del Concilio hubo discusiones e incluso oposición en lo tocante a ciertas costumbres que los compañeros de Payens habían observado hasta ese momento. Pero se puede decir sin exageración que en la práctica Bernardo lo organizó una auténtica red de consenso para aquel proyecto que entonces ya compartía por completo, llegando a buen puerto, se estableció que los frailes continuarán viviendo de acuerdo con las costumbres, de que Hugo y sus camaradas ya habían practicado en el pasado, las cuales se pusieron en consideración del Concilio.

Se corrigieron, se enriquecieron y recibieron la aprobación canónica como regla de la nueva orden, también en el plano espiritual. Bernardo bautizó el temple imprimiéndole su sello personal, aunque dentro del respeto a su originaria impronta, Agustina, los frailes tendrían un estilo de vida conventual muy similar a los cistercienses, pero en lo referente a la liturgia continuarían ateniéndose al ordinario empleado a los canónigos del Santo Sepulcro. 

Además, debemos observar que se tendría como es bien sabido en Bernardo que la orden estaría dando un culto especial a la Virgen, la  cual se haría como base de su más estimada fe, estaría dedicada  a su culto,y eterna Presencia. 

El Temple X


Regla y estatutos de la Orden del Temple

Durante el Concilio de Troyes , donde se aceptó la idea de una regla específica de la Orden del Temple, la tarea de redactarla se encomendó a Bernardo de Claraval . Este último, después de haber empezado a redactar el prólogo, hizo que lo escribiera un clérigo que seguramente formaba parte del séquito del legado pontificio presente en el concilio, Jean Michel (Jehan Michiel), a propuesta de Hugues de Payns . Sin embargo, el verdadero 'autor' de la Regla es el consejo que, al aprobarla, le dio su autoridad.

La regla de la Orden del Temple se inspira directamente en la regla de San Benito :

“Mi palabra está dirigida a ti ahora, a ti, quienquiera que seas, que renuncias a tu propia voluntad y tomas las nobles y fuertes armas de la obediencia, para luchar por el Señor Cristo, nuestro verdadero Rey. " ( 2 ª  frase del prólogo).

Tomó prestado de la regla de San Agustín , pero solo ordenó a los caballeros que siguieran la liturgia de los canónigos regulares del Santo Sepulcro de Jerusalén. Sin embargo, está adaptado al tipo de vida activa que llevaban los hermanos Templarios que eran soldados. Por ejemplo, los ayunos eran menos severos que los de los monjes benedictinos, para no debilitar a los templarios llamados a luchar. Además, la regla se adaptó a la bipolaridad del orden: ciertos artículos se referían tanto a la vida en Occidente (conventual) como a la vida en Oriente (militar).

La regla primitiva

Con fecha de 1129 , la regla original, escrita en latín, se adjunta al acta del Concilio de Troyes . Se introduce mediante un prólogo compuesto por veinte a veinticuatro artículos según la edición. El cuerpo de la Regla comprende un total de 72 artículos.

Simonetta Cerrini , en su tesis doctoral defendida en 1998, realizó un estudio crítico de todos los manuscritos de la Regla y Retraits. Constituye hasta la fecha el estado más completo de la investigación histórica en este campo.

Síntesis, según el resumen de SUDOC:

La primera parte de esta tesis contiene la edición crítica de la regla de la orden del Temple, orden religioso-militar de la cristiandad. A la edición del texto en latín aprobada en el Concilio de Troyes (1129) le sigue la de la versión en lengua de oïl. Ambas ediciones se complementan con un glosario. Se dedica un capítulo a la historia del texto de la regla y de los estatutos y de sus testigos manuscritos: hay una relación de las menciones de los manuscritos establecidos a partir de los inventarios de bibliotecas medievales, así como el censo y descripción de la manuscritos supervivientes textos normativos de la orden.

La segunda parte contiene

el estudio de la génesis de la regla, con la identificación de los participantes en el concilio, la justificación de la atribución a Hugues de Payns, primer gran maestre, de la carta Christi militibus , la anticipación de la fecha de este último y de la De laude a la nueva milicia de san Bernardo ante el concilio de Troyes.

La tercera parte el resumen y el comentario de los textos en latín y francés reflejan el espíritu de la regla, el análisis de las fuentes de la regla - esencialmente la regla de San Benito - la identificación de lugares paralelos, así como la profundización de ciertos artículos, muestran el esfuerzo por canalizar la novedad del orden a través de canales institucionales. Surge una tendencia 'anti-ascética' y una tendencia 'anti-heroica': la regla asegura la buena condición física de los templarios para afrontar el combate, pero reprocha la caza, la 'destreza' y la 'generosidad'. Usos típicos de la caballería. El comentario de la versión francesa ilustra las diferencias entre la traducción y el texto latino. Suponemos que el texto latino constituye una especie de acta del concilio, mientras que el plan francés, muy diferente y más racional, podría corresponder al expuesto por Hugues de Payns en la época del concilio de Troyes. La versión francesa muestra que una vez que el estatuto del Templario fue aprobado por el concilio, los requisitos prácticos prevalecieron sobre el espíritu de la regla.

Dominio francés

Alrededor de 1135 - 1139 , bajo el control del segundo maestro de la Orden del Temple, Robert de Craon ( 1136 - 1149 ), la regla primitiva fue traducido al francés, pero el orden de los capítulos de la Regla primitiva estaba molesto por completo. En esta ocasión, se eliminan algunos artículos, se modifican otros y se reelabora el esquema general para agrupar artículos sobre un mismo tema. Así, todos los artículos relacionados con la recepción en orden se recogen al principio del manuscrito. El período de noviciado de un año se convierte en una prueba y la prohibición de codearse con los excomulgados en la regla latina se relaja gracias a un sutil cambio de significado (supresión de una negación) en el momento de la traducción. Esto permitió un reclutamiento más amplio, incluso entre caballeros pecadores (pero arrepentidos). En este caso, el excomulgado tenía que ser absuelto por el obispo en cuestión. Por lo tanto, los caballeros excomulgados deben reconciliarse con la Iglesia antes de unirse a la orden. La regla especifica que los hermanos no deben tener que lidiar con un excomulgado en otras circunstancias. El objetivo es permitir que los pecadores encuentren el camino de la salvación. Además, la regla francesa indica por primera vez que la orden tiene sus propios sacerdotes que están bajo la autoridad del maestre y por lo tanto del papa (y no del obispo local, lo que seguramente causará conflictos) . 

La Regla francesa se abre con un discurso enfático que se dirige directamente a los hermanos: "Ustedes, que renuncian a su propia voluntad de ser servidores del rey soberano, con caballos y armas, por la salvación de sus almas, (... ) ” .

Ninguno de los manuscritos conservados son anteriores a mediados del trece  siglo.

Retraits

A partir de 1139, Inocencio II autorizó a los Templarios a modificar sus costumbres.

Probablemente en esta fecha se agregaron los artículos 70 y 71 de la Regla.

Las retiradas o retraits son artículos estatutarios redactados en lenguas románicas (langue d'oc, d'oïl y catalán) con motivo de los capítulos generales de la orden. Durante el siglo trece , que se organizaron en un corpus estructurado añadido a la regla francesa. En ausencia de cualquier testigo anterior en el medio del  siglo, no es posible para ellos con certeza la fecha en detalle.

Ellos arrojan luz sobre:

artículos 77-197: la jerarquía del orden

artículos 198-223: el método de elección del maestro de la orden

artículos 224-278: sanciones

artículos 279-385: vida conventual

artículos 385-543: la celebración de capítulos ordinarios

artículos 544-656: nuevos estatutos penitenciales

artículos 657-686: recepción en orden y sus etapas

De acuerdo con S. Cerrini (p. 522 y 524), un primer estrato de retiros habría sido compuesto ya en 1139, aunque esto es sólo una hipótesis, ya que ningún manuscrito que  se conserva frances es de  antes de la mitad del siglo trece.

Otros posponen la fecha hasta la época del maestro Bertrand de Blanquefort (1156-1169).

Se necesitarían de cuatro a cinco diferentes redacciones de retraits, algunas datables antes de 1187 (jerarquía) y otras entre 1200 y 1257 (justicia). 

La tesis de S. Cerrini no contiene información detallada sobre la datación precisa de los retiros porque se adhiere a la única crítica externa que no va más arriba en la mitad del siglo trece.

Los manuscritos de la regla

El redescubrimiento de la regla original de la Orden del Temple se remonta a 1610 . Este es el manuscrito de la Abadía de Saint-Victor, ahora conservado en la Biblioteca Nacional de Francia .

Su traducción fue realizada por el Decano de Amberes e historiador Aubert Mire ( 1573 - 1640 ), también en la iniciativa de las primeras publicaciones de principios del siglo diecisiete . Posteriormente, otras traducciones se publicarán durante el quince  y dieciocho . Se publicó una traducción al inglés en 1623 , en Londres .

Estos textos forman parte de tres tipos de trabajos sobre:

las constituciones y crónicas de Císter

los actos de los consejos

órdenes de caballería

Posteriormente, los historiadores descubrirán en los archivos europeos otros manuscritos que permitirán completar el conocimiento sobre el orden del Templo. Hemos recibido:

6 manuscritos de la Regla Latina: Brujas (12e3 / 3), Londres (12e3 / 3), París (12e3 / 3), Múnich (1160-1199), Nimes (12e4 / 4) y Praga (12e4 / 4).

4 manuscritos de la regla francesa: París (BnF, fr. 1977, 13e3 / 4), Dijon (Bibl. Mun. 13e2 / 2 + Retraits jerárquicos), Roma (Lincei 44.A.14, 13e4 / 4) y Baltimore ( 13e4 / 4).

1 manuscrito de Retraits catalán: Barcelona,   Archivo de la Corona de Aragòn, Cartes Reales, ms 3344 (c. 1273-1291). 

El orden de los artículos es totalmente diferente al de los testigos de las ediciones francesas.

5 manuscritos de Retraits francés: París; Dijon (ver arriba); Vaticano; Baltimore, Walters Art Gallery, W.132 (transcrita en el siglo diecinueve. En París, BNF, 68 final)

3 manuscritos de Retraits latinos (fragmentarios), incluido el Vaticano, Barb. lat. 659.

Aproximadamente quince manuscritos enumerados en las antiguas colecciones de la biblioteca se han perdido o se han identificado erróneamente, por confusión con la regla de los hospitalarios.

El Temple IX


El Concilio de Troyes es un concilio de la Iglesia Católica , inaugurado en Troyes el13 de enero de 1129, para reconocer oficialmente la Orden del Temple .

En el otoño de 1127 , Hugues de Payns quiso dar a conocer su orden, que atravesaba una crisis de crecimiento, y que quería extender a Occidente.

Partió hacia Roma con cinco compañeros (incluido Geoffroy de Saint-Omer ) para solicitar el reconocimiento oficial del Papa Honorio II . Este último acepta y convoca un consejo en Troyes . El concilio se lleva a cabo en el sitio de la actual catedral de Saint-Pierre-et-Saint-Paul de Troyes , en presencia de muchas figuras religiosas cuyos nombres se dan en el prólogo de la regla original del Templo.

La orden es creada y dotada de la regla de San Benito  : sencillez, pobreza, castidad y oración. Esta regla se basa en la regla de San Benito , con algunos préstamos de la regla de San Agustín , seguida de los canónigos regulares del Santo Sepulcro junto a los que conviven los primeros Templarios. La orden tiene varios nombres: la milicia de los Pobres Caballeros de Cristo , los Caballeros de la Ciudad Santa , los Caballeros del Templo de Salomón en Jerusalén , la Santa Milicia Hierosolimita del Templo de Salomón . 

Con el tiempo, el nombre más común es el de Templarios .

Lista de participantes en el consejo

Ciertamente, esta lista no es exhaustiva, pero de todos modos es bastante completa.

Legado del Papa: El cardenal y representante del Papa, Matthew Albano

Arzobispos: El arzobispo de Reims , Raymond de Martigné El arzobispo de Sens , Enrique I, conocido como "el jabalí de Boisfrogues"

Obispos: El obispo de Chartres , Geoffroy II de Lèves El obispo de Soissons , Josselin de Vierzy El obispo de Troyes , Hatton El obispo de Orleans , Juan II El obispo de Auxerre , Hugues de Montaigu o de Semur El obispo de Meaux , Burchard El obispo de Châlons-sur-Marne , Herbert El obispo de Laon , Barthélemy de Jur El obispo de Beauvais , Pierre Ier El obispo de París , Étienne de Senlis

Cistercienses: El abad de Císter , San Esteban Harding, El abad de Clairvaux San Bernardo, El abad de Trois-Fontaines  San Roger Padre de Pontigny , Beato Hugues de Mâcon

Benedictinos: Abad de Vézelay , Raynaud de Semur Padre de Molesmes , Guy

Cánones regulares: El abad de Reims , Ursion Abad de Saint-Étienne de Dijon , Herbert (o Humbert)

Maestros: El canónigo y doctor en teología , Alberic de Reims El canónigo y doctor en teología , Fulcher

Señores: El Conde de Champaña , Thibaut IV de Blois, André de Baudemont senescal del precedente, El conde de Auxerre, de Tonnerre y de Nevers , Guillaume II de Nevers

Templarios: Hugues de Payns , maestro Godefridus (= Gondemare  (pt)  ?)(Bernard) Rollandus ( Marquesado de Provenza , actual Vaucluse ) Gaufridus Biso / Bisol = Geoffroy de Bossoit ( condado de Hainaut , Frameries , actual Bélgica ) Paganus de monte Desiderii = Payen de Montdidier (en el Somme , en Picardía ) Archembaudum de Sancto Amano = Archambaud de Saint-Amand (o Saint-Amant )

Hugo de Payens relató en este concilio los humildes comienzos de su obra, que en ese momento sólo contaba con nueve caballeros (?), y puso de manifiesto la urgente necesidad de crear una Milicia capaz de proteger a los cruzados y, sobre todo, a los peregrinos a Tierra Santa, y solicitó que el concilio deliberara sobre la constitución que habría que dar a dicha Orden. 

Se encargó a San Bernardo, abad de Claraval, y a un clérigo llamado Jean Michel la redacción de una regla durante la sesión, que fue leída y aprobada por los miembros del concilio. 

La regla del Temple es, pues, una regla, que contiene grandes analogías con la regla de Cîteaux; no podía ser de otra forma, ya que su inspirador había sido san Bernardo en su gran mayoría. Ya junto a la Loa a la Nueva Milicia, un texto a modo de presentación de la Orden escrito por Bernardo, los cimientos y leyenda de Los Caballeros Templarios entraba en la Historia.