martes, 4 de enero de 2022

La Reconquista: Antecedentes.

En el año 720 los musulmanes  habían ocupado casi toda la península Ibérica, sólo la región montañosa del norte estaba fuera de su control. Desde allí los cristianos se lanzaron a reconquistar su territorio. Desde este periodo  hasta 1.492 en que los reyes  Católicos conquistaron Granada, se le conoce como la Reconquista.

Fue un proceso lento y laborioso con avances y retrocesos, en el que hubo muy pocas batallas campales, apenas unas 30 en 700 años, hubo más batallas entre los reinos cristianos que entre éstos y los musulmanes; también hubo batallas que no existieron como la batalla de Covadonga  en el 722, que no fue más que una simple escaramuza, pero que tuvo un significado psicológico muy importante. La batalla de Clavijo en la Rioja en el año 844 en que según la tradición tomó parte el Apóstol Santiago montado en un caballo blanco y los musulmanes fueron derrotados por Ramiro I de Asturias. La batalla de Calatañazor donde según la tradición “Almanzor perdió el tambor”, supuestamente ocurrida en 1.202 en Soria, en la que Almanzor cuando realizaba su última razia se puso enfermo, teniendo que ser transportado en litera,  su ejército se retiró rápidamente hacia Córdoba para atenderle lo antes posible, es muy posible que hubiese una escaramuza entre su retaguardia y algunas fuerzas cristianas, pero en ningún caso puede considerarse una batalla. Curiosamente estas batallas inexistentes se produjeron cuando las fuerzas cristianas estaban en sus peores momentos, y por tanto estas supuestas batallas sirvieron para subir la moral.

Las causas de la lentitud en la reconquista en la primera fase se deben a que las fuerzas de ambos bandos saqueaban los territorios enemigos, con lo que favorecían de las zonas fronterizas, y para frenarlas  no tuvieron más remedio que crear castillos o fortalezas para guarnecerse de éstos ataques, de ahí el nombre de Castilla o tierra de castillos. La toma de un castillo era una tarea larga y trabajosa cuyo botín no valía en muchas ocasiones el esfuerzo realizado.

Al final de la reconquista después de las Navas de Tolosa en el 1.212, se podía haber acelerado la reconquista, pero la falta de recursos humanos para repoblar las nuevas tierras, hizo que los reinos cristianos no estuviesen interesados en nuevas conquistas, sino en recibir tributos de los reinos musulmanes, también influyeron las luchas entre los distintos reinos cristianos... pero eso es otro cantar.

Evolución de la Reconquista en España


 

Guerra Medieval: Los caballeros o caballería pesada

Los caballeros llevaban cota de malla blandiendo lanzas de unos 4 m, y espadas o mazas. Los caballos también iban protegidos. Al enfrentarse a los jinetes arqueros , dicen que algunos caballeros después de la batalla parecían puercoespines por el número de flechas que llevaban clavadas. No abundaban mucho, y en las cruzadas debido al problema de transporte de los caballos, y los cruzados que fueron por tierra, muchos de los caballos perecían por los combates o bien por enfermedades.

 Los caballos que usaban eran especiales para la guerra, llamados los «destrier» o destreros, eran más grandes y fuertes que los demás para poder soportar el peso combinado de jinete y protecciones.

La carga de la caballería pesada tenía un enorme poder de choque, podía romper cualquier formación tanto de infantería como de caballería. Su gran servidumbre era que la carga duraba poco, debido al enorme peso que debían soportar los caballos.

Cuando el ejército marchaba parte de la caballería pesada iba a vanguardia y a retaguardia, detrás de los turcopolos. A veces los flancos iban protegidos por la infantería.

 A menudo, la infantería iniciaba la batalla con una andanada de flechas, con los jinetes en la retaguardia. Cuando aparecía una oportunidad para una carga con éxito, la infantería abriría filas para permitir que la caballería pesada avanzara, o bien lo hacían por los flancos.

El núcleo de las fuerzas pesadas lo constituían las órdenes militares, o monjes soldados, principalmente los templarios y hospitalarios, así como los caballeros de los reinos que tomaban parte en la misma.

Con el tiempo, se dieron cuenta de que debían lanzar las cargas muy controladas, en lugar de lanzarse contra lo primero que veían, como se había hecho antes. Los caballeros templarios hacían muchos ejercicios en formación para mantener la cohesión, y basaron su comportamiento en el campo de batalla en la disciplina. En todo momento estaban organizados por escuadrones, y cada uno seguía a un gran estandarte de batalla llamado “Beauçeant”. En el polvoriento y confuso combate, los caballeros seguían ciegamente al estandarte. Era un objeto sagrado para los caballeros, y tras él se lanzaban a la carga o bien se detenían o cambiaban la dirección del galope. Si un escuadrón perdía su “Beauçeant”, tenían órdenes de unirse a otro, el más cercano, aunque perteneciera a otra orden, con tal de no quedar sin nadie que les dirigiera. Obviamente, el portaestandarte debía ser un oficial veterano, con la suficiente sangre fría para tomar importantes decisiones durante la batalla.

La formación preferida era la de cuña, y era un honor ir en la punta.


 

 

martes, 28 de diciembre de 2021

Ordenación o Investidura de un caballero


La ordenación de un caballero o la investidura de un caballero fue, durante la Edad Media, un acto noble y cargado de fuerte simbolismo. Se caracterizó por una importante ceremonia ritual con el objetivo de iniciar al dignatario en la dignidad de un caballero.

La ceremonia de investidura y ordenación del Caballero tomó varias formas y generalmente culminaba con el acto solemne de tocar la parte plana de una espada en el hombro de cada uno de los nominados o en el brazo o incluso en el cuello. En el primer ejemplo, el "Caballero Electo" se arrodilla ante el nominador, generalmente el rey, pero también un príncipe, una princesa o incluso otro miembro de la realeza y, a menudo, una dama (salvo de la angustia del candidato), u otro Caballero en el campo de batalla o en un lugar santo.
La cita se hizo con el nominador (rey por ejemplo), de pie y el futuro Caballero arrodillado frente a él, en un pequeño banco o incluso en el suelo. Luego, el rey coloca la espada a un lado en el hombro derecho del candidato, luego levanta ligeramente la espada por encima de la cabeza del nominado y luego la vuelve a apoyar, esta vez en el hombro izquierdo. Por lo general, este acto iba acompañado de una frase de nombramiento. Ya nominado, el Caballero se levanta y el nominador le pone la insignia del orden en que fue nominado.
Este acto de nombramiento, según algunos historiadores, ha sufrido cambios a lo largo de los siglos, ya que las circunstancias son muy variables, los nombramientos pueden realizarse en un palacio o en un campo de batalla.
El acto final solía ir acompañado de un abrazo fraterno o un ligero toque en la mejilla o el cuello.
La historia registra que Guillermo I de Inglaterra “el Conquistador” nombró caballero a su hijo Enrique I de Inglaterra de la siguiente manera: le asestó un puñetazo como primer acto. Fue un golpe en el oído, destinado a ser recordado para siempre. Luego, un toque suave con la palma de su espada contra el costado de su cuello. A esto le siguió el toque en los hombros, que se ha utilizado hasta el día de hoy en la tradición de Gran Bretaña.
 
 

 

Tienes debilidad Espiritual ?


La vida del cristiano es una batalla constante, tanto en el campo físico como también, y principalmente, en el espiritual. Mantenerse fuerte espiritualmente, con la fe avivada, es la única manera para permanecer victorioso en esta batalla. Ese es el gran desafío.
Por eso, en la Biblia, el apóstol Pablo deja la advertencia: «… y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.» (1 Corintios 10:12).
Él también enseña el secreto para mantenerse en pie: «Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.» (Gálatas 5:16).
Andar en Espíritu es andar siempre atento a la voz de Dios, priorizar la comunión con Él y alimentar el espíritu por medio de la lectura de la Palabra de Dios y de la oración. Esas prácticas son imprescindibles para que desarrollemos la intimidad con Dios y, consecuentemente, tengamos sensibilidad para escuchar y obedecer Su voz. De lo contrario, seremos débiles espiritualmente y presas fáciles para la acción del mal.
A continuación, conoce algunos de los síntomas que una persona presenta cuando está débil espiritualmente:
1. Orgullo
Así como la humildad es la característica principal del nacido de Dios, el orgullo es la característica principal de los nacidos de la carne. Entonces, la primera cosa que sucede cuando una persona está débil espiritualmente es que ella pierde esa humildad. El orgullo empieza a hablar más alto, a sobresalir, y ella no logra ver cuánta ayuda necesita. En lugar de eso, tiene aquella falsa impresión de bienestar; no reconoce siquiera sus propias fallas. En cambio, sus ojos están atentos a los errores de los demás.
2. Egoísmo
Ella pierde la sensibilidad para percibir la necesidad del otro, preocupándose solo por sus propias necesidades. Incluso frente a alguien que está sufriendo, no se sensibiliza. Si antes tenía sed de evangelizar, ahora lo evita.
3. Fe indefinida
La persona espiritualmente débil es identificada fácilmente por su inconstancia en la fe. Si antes tenía una fe definida, ahora un pequeño obstáculo ya es suficiente para hacerla dudar e incluso desistir. Se volvió una persona fácilmente influenciable.
4. Ya no ayuna y no ora como antes
Su oración se vuelve fría, mecánica, eso cuando ora. Entonces, el ayuno se vuelve muy difícil para ella. Y comienza a ayunar cada vez menos, y cuando ayuna termina rompiendo el ayuno, porque ya no puede permanecer en Espíritu. Cuando asiste a una reunión, en el momento de buscar a Dios, no puede concentrarse y abre los ojos con frecuencia.
5. Miedo / duda
Ya dijimos que la persona espiritualmente débil tiene una fe indefinida, inconstante; un momento cree, un momento no cree. Por lo tanto, es bombardeada fácilmente por la duda y por el miedo, los pensamientos negativos ganan fuerza, y ella se vuelve aún más vulnerable a la acción del mal. Una víctima potencial de los ataques del diablo.
6. Desánimo para leer la Biblia
Ella ya no tiene interés en la lectura de la Biblia. Todas las veces que abre la Biblia para leer, el desánimo se apodera de ella, se siente somnolienta y de inmediato abandona la lectura, que se vuelve cada vez más escasa.
7. Malos ojos
Ella ya no tiene visión espiritual, se volvió maliciosa. Empieza juzgar todo y a todos. No acepta la reprensión, en lugar de eso, cuando se le llama la atención, se hace la víctima, se siente víctima de la injusticia y se llena de ira. Ya no logra ver el cuidado de Dios en una reprensión.
Haz un autoanálisis y, si te identificas por lo menos con una de esas señales en tu vida, es el momento de parar, buscar el perdón de Dios y el avivamiento espiritual:
«Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles…» (Romanos 8:26).

Guerra Medieval: La infanteria



Las tropas de infantería eran una parte importante de los ejércitos medievales.
Estas tropas luchaban cuerpo a cuerpo y a modo de tropas de artillería (con arcos, ballestas y más tarde con pistolas).
La infantería jugaba un papel crucial en los asedios contra posiciones fortificadas.
Las guerras medievales se resumen en asedios y guerra de desgaste.

Ésta última variante, consistente en operaciones de pillaje llamadas cabalgadas, algaradas o algaras, lograba objetivos tan variados como el debilitamiento y la desestabilización política de los rivales, ganancias de botín, abastecimiento de tropas, etc.
Los enfrentamientos entre ejércitos en campo abierto eran infrecuentes.
Eran más comunes y decisivas las maniobras para tomar castillos y ciudades mientras se evitaban batallas que supusieran pérdidas elevadas.
Los soberanos llegaron incluso a prohibir a sus ejércitos entablar batallas que pudieses resultar decisivas.
En las pocas ocasiones en que podía tener lugar una batalla campal, lo normal es que la victoria, fuera para el bando que hiciera más buen uso de los componentes principales del ejército medieval:
Tropa de infantería
Caballería
artillería.
Otros factores de importancia eran la moral, el liderazgo, la disciplina y la táctica, así como el conocimiento del terreno.

Los Templarios: Su Fé y las Reliquias.



Cuando estaban encarcelados los templarios en la Abadía de Santa Genevieve el 1 de abril de 1310, que para protestar contra la injusticia que se les hace, los templarios entregaron a la comisión pontificia un texto que se denomina “oración de los templarios”, aquí está una transcripción:

…“Jesús, dale a tu pueblo cristiano la sed y posesión de esa Tierra Santa donde naciste en la pobreza, donde tu santa misericordia nos ha redimido y donde nos han enseñado tus ejemplos y milagros. Digno hacer por tu gracia que la liberemos y la poseemos”...

…“Virgen Santa, en honor a quien se fundó nuestra religión (el Temple), santo y querido confesor Bernardo, obtén la liberación de tu religión, por San Luis y San Jorge, la Virgen Santa, entregue y preserve nuestra religión para que observemos nuestros deseos y mandamientos y poseamos la vida por la cual merecemos acceder a las felicitaciones del cielo”...

Este texto no contiene una dedicación especial a Cristo. Por supuesto, cada Viernes Santo fue un día especial de dedicación a la cruz. Por cierto, parece que son los templarios los que tenían el honor de formar la guardia armada de la “verdadera cruz” en los campos de batalla hasta su desaparición en el desastre de Hattin.
En tiempos de paz, las canónicas del Santo Sepulcro tenían la custodia.

La Virgen era la madre de la Orden y es ella quien es el corazón de la espiritualidad templaria como es el corazón de la espiritualidad cisterciense.

Cabe señalar que el Temple no es la única orden que tiene la Virgen como Santa Patrona, los Teutónicos también lo tienen. La gran mayoría de capillas e iglesias templarias están dedicadas a ella y se le dirige la mitad de las oraciones de la liturgia templaria.

Los templarios son, en parte, “Señores de Tortosis” (Tortosa), ciudad famosa por su peregrinación a la Virgen, porque ahí sería donde San Pedro habría dedicado el santuario más antiguo dedicado a la Madre de Cristo.

A unos treinta kilómetros de Damasco, hay una iglesia griega que tiene un icono milagroso de la Virgen, que emite un líquido que cura diversas enfermedades y discapacidades. La Iglesia de Saydnaya sigue siendo hoy, peregrinación para cristianos y musulmanes. Los templarios tenían un papel central en la difusión de la historia del milagro como la transmisión del precioso líquido sanador. Es un peregrino alemán, Maestro Thietmar, que pasa por Saydnaya informa que:

…“los hermanos del templo llevan a casa el precioso líquido cuando vienen a dar gracias por obtener una tregua con los paganos”…
Mateo Paris también los cita: ...“En tiempos de tregua, los templarios vienen a buscar el precioso líquido que luego distribuyen a los peregrinos”...

El culto de los santos y las reliquias también está asociado a los templarios. Todo comenzó después de la bolsa de Constantinopla en 1204. Los cruzados saquearon la ciudad y ganaron oro, plata y reliquias. Primero aparecen los templarios como transportadores. Trozos de la “verdadera cruz” de Jerusalén y Constantinopla fueron traídos por el templario Artaud a Clairvaux y luego en 1247 el patriarca de Jerusalén confió a un templario el pequeño recipiente que contenía Sangre para el Rey de Inglaterra Enrique III , el 15 de mayo de 1272 luego, Thomas Bérard, o Bérault o Béraud (m. 1273), el vigésimo gran Maestre, envía a Occidente “madera de la vigorosa cruz del Señor, reliquias de San Felipe, Santa Elena, San Esteban, de la mesa del Señor, de San Lorenzo, del sepulcro del Señor, de Santa Eufemia y Santa Barba. Todas estas reliquias fueron autenticadas por Jean, el hermano predicador y Arzobispo de Tiro y Humbert, hermano del Temple y el Obispo Banyas.

El 3 de abril de 1311, el templario Jean de Montreal defendiendo la Orden frente a sus acusadores, dijo que si los templarios fueran tan herejes como decían, la Santa Cruz del templo no se dejaría conservar por ellos, como la espina de la corona que poseían, no florecería el Viernes Santo y que el cuerpo de Santa Eufemia no habría llegado milagrosamente a sus manos...

La lectura de los interrogatorios del juicio no deja ninguna duda sobre la sinceridad de los templarios que han defendido su fe con vigor hasta el final...

Isaac de la Stella

Otro personaje importante de su época y uno de los más críticos contra la Orden del Temple, surgió de dentro de la propia Orden cisterciense, de la de San Bernardo de Claraval. Seria Isaac de la Stella, un monje cisterciense, filósofo y teólogo inglés y abad del monasterio francés de L´Ètoile (dept. de Viénne) en Francia, y lo más curioso es que era amigo de San Bernardo de Claraval.
Isaac de la Stella expresaba varias dudas sobre la propia existencia de las ordenes militares.
En un sermón habla de una nueva milicia, sin nombrarla, que empleaba las lanzas y los palos contra los infieles para forzarlos a convertirse a la cristiandad, los que no se convierten están muertos. Isaac dice que esta no era una “nova militia” sino un “monstrum novum”, un nuevo monstruo, que se llama la Orden del Quinto Evangelio, porque sus frailes no seguían a los cuatro evangelios.
«Del mismo tipo y casi al mismo tiempo apareció este nuevo monstruo, una nueva milicia, cuya observancia, como alguien dice espiritualmente, «proviene del quinto evangelio»: con lanzas y garrotes, obligan a los incrédulos a la Fe los que no llevan el nombre de Cristo, los saquean ilícitamente y los esconden religiosamente; en cuanto a los que caen durante estos robos, proclamadlos mártires de Cristo»
(Isaac de la Stella).