lunes, 11 de octubre de 2021

La jerarquía dentro del Temple



Dentro de la Orden del Temple había cuatro ramas jerárquicas. En ellas, no se atendía a la procedencia social del caballero templario ni a su nivel de cultura. Las decisiones siempre se tomaban de forma democrática por el Capítulo por votación de la mayoría.

Cargos de la Milicia y la Orden.

+++Maestre: era la autoridad máxima. Debía acatar las decisiones papales y respetar las sugerencias de obispos y reyes.
+++Senescal: sustituía al Maestre cuando éste estaba ausente. Sus funciones eran básicamente administrativas ya que en el campo de batalla, el Maestre era sustituido por el mariscal.
+++Tesorero o Arcarius: era el encargado de administrar los bienes de la orden. También era jefe de la marina, custodio de la Vera Cruz en las batallas y quien organizaba la protección de los peregrinos.
+++Vestiario: era el encargado de los uniformes y también de escuderos y sirvientes.
Comendadores territoriales: había uno en Palestina (Acre) y Siria (Antioquía). Gestionaban los castillos de su región y recibían las donaciones de sus provincias. También mantenían las casas y los monasterios.

Eclesiásticos.
 
El abad del Temple: era la máxima autoridad. Vivía en Jerusalén y era independiente de la rama militar. Los miembros de las clases sacerdotales eran los más cultos dentro de la orden del Temple.
La mayoría de ellos habían estudiado bien en la universidad, bien en escuelas catedralicias o monásticas por lo que tenían cierta cultura. Era la mayor diferencia que tenían respecto a la clase militar, donde muchos de sus miembros podían llegar a ser analfabetos.
Entre los sacerdotes se encontraban los capellanes, quienes administraban los sacramentos, oficiaban la misa y atendían la espiritualidad del resto de templarios. Mantenían las iglesias y a los fieles que acudían a ellas.
Al tener conocimientos de derecho, también ejercían como abogados para defender los intereses de la orden. La mayoría de los pleitos del Temple solían estar relacionados con asuntos económicos derivados de la relación con los señores feudales de los territorios donde se asentaban los templarios.
Clases militares: eran los únicos que podían llevar el manto blanco con la cruz roja cosida en el lado izquierdo del pecho, sobre el corazón. Eran la élite de la orden, lo que se ve en la norma que les permitía tener tres o cuatro caballos que eran repuestos cuando alguno se moría.
Compartían muchos aspectos con los señores feudales: tenían esclavos, tierras, campesinos que las trabajaban… Aunque siempre manteniendo sus votos.
A las órdenes de los caballeros estaban los sargentos, que les servían.
Después estaban los escuderos y por último los sirvientes, que protegían a sus señores en la batalla armados con arcos. También se encargaban de cuidar a los caballos.
Entre los caballeros templarios existían algunos de carácter seglar que se ponían al servicio de la orden pero sin hacer los votos de pobreza, castidad y obediencia.
Cuerpos auxiliares: dentro de los cuerpos auxiliares se encontraban los hermanos legos o donados, es decir, los hijos bastardos a quienes no se exigía pertenecer a una familia noble.
Hacían promesas y juramentos de pobreza, castidad y obediencia (que no votos) y se dedicaban a realizar las tareas domésticas. También juraban defender la Tierra Santa.
El resto de auxiliares estaba constituido por artesanos, carpinteros y constructores, quienes se encargaban de levantar todo tipo de edificios y que vivían en castillos, conventos y casas de la orden.
Los campesinos que cuidaban las tierras y los animales de los caballeros también estaban incluidos entre los auxiliares.

Conrado IV Hohenstaufen




Conrado IV Hohenstaufen (Andria, Italia, 25 de abril de 1228 - Lavello, Italia, 21 de mayo de 1254) fue rey de Jerusalén como Conrado II (1228-1254), de Alemania como Conrado IV (Rey de romanos: 1237-1254) y de Sicilia como Conrado I (1250-1254). Fue, también, Conrado III de Suabia entre los años 1235 y 1254.





Hijo del emperador germánico Federico II y de su segunda esposa Yolanda de Jerusalén, se casó con Isabel de Baviera, con la que tuvo un hijo, Conradino, en 1252.

Se enfrentó con los nobles germanos Enrique Raspe, Landgrave de Turingia, y con el conde Guillermo de Holanda (que se habían opuesto a su padre desde su excomunión por Inocencio IV). Tuvo que acudir a Italia para mantener su poder sobre el reino de Sicilia, después de la conquista de Nápoles en 1253. Conrado IV fue excomulgado por el papa en el año 1254, pero antes de que pudiera volverse contra él, murió de fiebres ese mismo año.

lunes, 4 de octubre de 2021

Deus Vult. De donde proviene?



Deus vult es una expresión latina que significa "Dios lo quiere". Fue aclamado por el papa Urbano II en el Concilio de Clermont que tuvo lugar en 1095 como grito de batalla para los cruzados cristianos, está fuertemente asociado con la Cruzada de los Príncipes, que fue responsable del Asedio de Jerusalén en 1099. Un grupo de soldados se reunió en la ciudad italiana de Amalfi en preparación para su ataque a Tierra Santa. Con túnicas estampadas con el signo de la cruz.
La Orden del Santo Sepulcro, una orden de caballería católica romana establecida en 1099, adoptó Deus lo vult como lema. El grupo ha persistido a través de los años y hoy cuenta con una membresía de alrededor de 30,000 caballeros y damas, incluidos muchos líderes en Europa Occidental. La Santa Sede confiere el título de caballero a los católicos practicantes reconocidos por sus contribuciones a las obras cristianas en Tierra Santa

 

Castillo de Gardeny


Castillo de Gardeny (Lleida/Lérida). Importante castillo templario, junto con Miravet , uno de los mejores de Cataluña, y una de las encomiendas de la Orden, más poderosas de toda la Corona de Aragón. Levantado hacia 1156, inspirado en las edificaciones militares occitanas consta de un gran donjon macizo con las principales construcciones incorporadas en la edificación ; bodega, refectorio, torre del tesoro y acceso a la terraza fortificada. Unida a la construcción, la iglesia de Santa Maria de Gardeny, cuya virgen era de gran devoción antaño y que en su interior conserva uno de los pocos restos de pintura mural templaria conservados en España. La iglesia es una magnífica construcción del siglo XII. Rodea todo el conjunto unas sólidas murallas del siglo XVII, cuando el castillo fue convertido en fortín artillero. Gardeny constituye una muy notable construcción templaria románica del siglo XII. Actualmente acoge un magnífico centro de interpretación de la Orden del Temple. Visita obligada.

Las 8 Bienaventuranzas

 La bienaventuranza (también llamada macarismo) es en la Biblia un género literario con más de un centenar de ejemplos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tiene antecedentes en escritos de otros pueblos, en especial de Egipto. Se recurre a este género para expresar una felicitación a las personas que, por tener una dada cualidad o por mantener una forma de conducta grata, están relacionadas con Dios a quien se identifica bíblicamente como el dador de la vida y de la felicidad.

Cuando en la Biblia se proclama una bienaventuranza o su opuesto, no se busca pronunciar ni una bendición que proporcione la felicidad, ni una maldición que produzca la infelicidad, sino exhortar, sobre la base de la propia experiencia de felicidad, a seguir los caminos que conducen a ella. Sin embargo, este género literario experimentó una evolución lenta a través del Antiguo y del Nuevo Testamento. Así, el centro de atención de las bienaventuranzas cambió paulatinamente de los bienes meramente terrenales a los llamados «bienes eternos».​



Dentro del elevado número de sentencias que constituyen este género literario, quizá las más célebres sean las ocho con que comienza Jesús de Nazaret el Sermón del monte (Mateo 5:3-11). En conjunto, las bienaventuranzas del sermón del monte concentraron todas las enseñanzas y el ministerio público de Jesús sobre espiritualidad y compasión, al presentar un nuevo conjunto de ideales centrados en el amor y la humildad en lugar de la fuerza y la imposición.


1-Bienaventurados los pobres de buen espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
2-Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra.
3-Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados.
4-Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados
5-Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia.
6-Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios.
7-Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
8-Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.

Hermanos Hospitalarios de San Antonio



Los Hermanos Hospitalarios de San Antonio, también conocidos como Orden de San Antonio o Antonianos, fueron una congregación católica fundada hacia 1095, con el propósito de cuidar de aquellos que sufrían la enfermedad del ergotismo, muy común por entonces y llamada fuego de San Antón.
La congregación fue fundada hacia 1095 por Gastón de Valloire, un noble del Delfinado (en el Reino de Arlés, uno de los tres reinos del Sacro Imperio Romano Germánico), y por su hijo Girondo, en agradecimiento por la cura milagrosa de este último, pues padecía de Fuego de San Antón y fue sanado gracias a las reliquias de San Antón. La congregación religiosa formada por laicos fue confirmada por el papa Urbano II en el año 1095.
Las reliquias se custodiaban en la Iglesia de San Antonio de la villa de La Mota (en el Delfinado, La-Motte-Saint-Didier, actualmente Saint-Antoine-l'Abbaye (Abadía de San Antonio) en el departamento francés de Isère).
Dicha iglesia era la iglesia conventual de un priorato benedictino cuyos monjes se ocupaban del santuario. Gastón y su comunidad, que en principio estaba formada por laicos, erigieron un hospital cerca, donde cuidaban de los peregrinos que visitaban el santuario de la Iglesia de San Antonio y de los enfermos, particularmente de aquellos afligidos por el Fuego de San Antón, que fue una enfermedad muy común en la Edad Media, particularmente entre los pobres, por el consumo de cereales contaminados con cornezuelo y la falta de higiene corporal. Las relaciones con los benedictinos residentes en el priorato, sin embargo, no fueron buenas y los conflictos entre ambas comunidades eran frecuentes.

Valores Templarios


No existe la Vanidad en el templario, el templario trabaja con humildad, sin desfiles, ni buscando posiciones de grandeza, hermanos, sé que todos ustedes han leído el Código de Conducta Templario, pero, ¿lo hacemos parte de nuestra vida? ¿Lo vivimos? Sinceramente creo que en diferente medida cada uno de ustedes lo hace, reflexionando sobre los principios contenidos en el mismo y de ser necesario corregir el rumbo para afianzarnos como templarios. Al fin y al cabo, todos podemos caer, pero nos debemos volver a levantar. Ciertamente nadie está exento del pecado, y puede ser perdonado al arrepentirse con sinceridad, pero obviamente no hacer del pecado una costumbre, un modo de vida. Lo mismo con nosotros, además de ser cada día críticos del día anterior, debemos buscar la excelencia, el camino hacia la perfección, hacia el eterno. Somos hijos de Dios, pero además de serlo, debemos parecerlo.
Recordad que el requisito indispensable para ser templario es ser cristiano. Tampoco debemos malentender este principio de conducta para achacarle a la Orden todo tipo de malas prácticas de conocimiento oculto o supercherías. Los templarios no somos brujos, somos soldados de Dios y cristianos por excelencia. Si gustamos de esoterismo, entonces, habría que empezar por el esoterismo cristiano, tan rico, tan abundante, y es que nuestro Señor, nuestro Maestro, vino a enseñarnos las verdades y misterios del reino de Dios, por supuesto, a quienes tengan oídos para oír.
Madurar sobre el significado del Temple, buscar dentro de uno mismo, asumir su compromiso para con la Orden sin importar a que rama pertenezcan, ya que no tiene mayor importancia la obediencia sino la pureza de vuestros corazones, la nobleza con la que respetemos los valores del Temple, y haciendo camino al andar, dejando la vanidad y trabajando para un mundo mejor siguiendo los preceptos de Cristo.