lunes, 21 de febrero de 2022

La Cúpula de la Roca


Existen algunos lugares que desde tiempos remotos han sido considerados por los pueblos que los han habitado como territorios especiales que destacan por su carácter sagrado. Así, los antiguos griegos pensaban que el santuario del dios Apolo en Delfos era el ombligo de la Tierra; en este lugar, que tenía un significado religioso muy intenso, se producía una apertura hacia el mundo divino. Los distintos lugares que el hombre ha considerado desde siempre como ombligos son espacios que sobresalen por su especial santidad. En ellos nacerá un eje cósmico que tendría conexión con el Cielo y con el mundo inferior.
En la cultura islámica ese eje celeste se situará en La Meca; para los judíos y los cristianos el espacio sagrado dotado de especiales caracteres de santidad sería Jerusalén y, más en concreto, el solar que en su momento alberga el Templo que Salomón levanta para custodiar el Arca de la Alianza. La confirmación de que Jerusalén es un ombligo del mundo reposara en el hecho de que el día del solsticio de verano la luz solar cae sobre ella, desde el cielo, de manera totalmente perpendicular.
Ya comentamos antes que el Templo de Salomón reproducía un modelo celestial que el Supremo había revelado al hombre; para las tradiciones judías antiguas la roca en la que el Templo se asentaba servía para sellar la boca del Tehom, que sería el caos acuático que existía antes de la creación del mundo.
La Roca del Templo de Salomón cerraba el paso a un mundo subterráneo, a un mundo de muerte. En palabras del rabino Ben Gorian la Roca sería la base de la Tierra, el ombligo del mundo, porque precisamente a partir de ella Dios habría hecho que se desplegase la Tierra entera. Según estas tradiciones la creación del mundo se habría producido a partir de un embrio que materialmente se identifica con la Roca del Templo.
No es así extraño que sobre este lugar tan especialmente sagrado Yave ordenara que se levantara una construcción que imitase el orden celeste, es decir, que reprodujera el modelo supremo del paraíso. En este espacio tan especialmente sagrado para judíos y cristianos, entre los años 687 y 692, el califa omeya Abd al-Malik ordeno levantar un santuario en el que desde entonces habría de brillar toda la espiritualidad del Islam.
Se trata de la Cúpula de la Roca, edificio dotado de un claro simbolismo ascensional que habría de tener una poderosa influencia en la arquitectura cristiana medieval una vez que fue conocido y divulgado en los tiempos de las Cruzadas.
La Cúpula de la Roca es un monumento que por sus características arquitectónicas no admite comparación con la arquitectura islámica del momento.
Es un edificio dotado de atributos simbólicos que desea rememorar el viaje a los cielos del Profeta y que al mismo tiempo afirma la superioridad y el triunfo del Islam en la ciudad santa de judíos y cristianos. Con este santuario el ancestral simbolismo de la antigua Roca se adaptaba a la nueva fe y es que, en palabras de Henri Stierlin: "la Cúpula de la Roca evoca el primer Santo Sepulcro de Jerusalén (335), del que no está lejos.
Existe una analogía intencionada entre estos dos edificios: tanto el uno como el otro obedecen a una planta central con doble deambulatorio, dominada por una cúpula que mide, tanto aquí¬ como allᬠ20,40 metros de diámetro interno. Ambos albergan una roca sagrada bajo la cual se abre una gruta. Tanto en la una como en la otra, se observa la marca de un pie, el de Jesús que resucita y el del enviado de Ala durante su elevación a los cielos.
Esta convergencia de formas y de funciones no puede ser casual. Se basa en una clara voluntad por parte del califa Abd al-Malik de asumir la sucesión de la religión cristiana en los lugares santificados por Abrahin". El doble deambulatorio de la Cúpula de la Roca gira en torno a la Roca sagrada de lo que fue antiguo Templo de Salomón.
La Cúpula de la Roca, primera construcción religiosa que el Islam nos ha transmitido, condensa en su estructura los conocimientos esotéricos y matemáticos del mundo antiguo. Números y cuerpos geométricos (octágonos, círculos, ...) eran para la filosofía griega, sobre todo para pitagóricos y platónicos, representaciones simbólicas del mundo ideal. La arquitectura no era sino un microcosmos que intentaba reproducir el macrocosmos celeste.
Sostiene Juan G. Atienza, estudioso de la arquitectura y el simbolismo de la Orden del Temple, que la Cúpula de la Roca es realmente una construcción insólita en el mundo musulmán y en ella, posiblemente, se recoge la misma intención iniciática que se detecta en los antiguos templos mistéricos griegos.
A lo largo de la historia del mundo antiguo se aprecia la existencia de una corriente espiritual simbólica en la que habría que insertar, como culminación, a la Roca islámica, que no dejaría de ser sino un valioso legado del mundo antiguo al Islam. Nuevamente en palabras de Henri Stierlin: "En la Cúpula de la Roca, la simbología reside en el paso del cuadrado al círculo, es decir, de la tierra al cielo, mediante el octágono: estamos ante una especie de mándala.
El peregrino hace aquí la experiencia, mediante la circunvalación, de la cuadratura del círculo, de la unión del cuerpo y del alma".

 

miércoles, 16 de febrero de 2022

La Regla


A los caballeros templarios les estaba prohibido tener la Regla y los Retraits, es decir, los estatutos jerárquicos, añadidos en el transcurso del siglo XIII, donde se establecieron los derechos y los deberes de todo el personal de la Orden del Temple.

La explicación de esta prohibición resulta de lo más curiosa. … “Y era porque los escuderos los hallaron una vez y los leyeron, descubriendo así nuestras normas a las gentes del siglo, lo cual puede ser perjudicial para nuestra religión. Y para que tal cosa no pueda suceder, el convento estableció que ningún hermano los tendría si no fuera bailío o el que pudiera tenerlo a causa de su oficio” …

Todo fue por las indiscreciones de los escuderos, al crearse un misterio donde no había ninguno. Lo mismo que con los capítulos, que no eran ni mas ni menos que consejos disciplinarios.

martes, 8 de febrero de 2022

San Juan de la Peña, en busca del Santo Grial.


El Cáliz sagrado, que fue identificado durante años como el Santo Grial, y del que hoy día el Monasterio Viejo guarda una réplica, ya que el original se encuentra en la catedral de Valencia.
Hay muchas contradicciones en el itinerario seguido por esta reliquia desde Jerusalén, aunque casi todas las fuentes coinciden en señalar a San Lorenzo como el que escondió la pieza, a instancias del Papa Sixto II, y se las arregló para que llegase a su Huesca natal, lo que provocó su martirio y que terminase sus días sobre una parrilla. Era un momento de persecución de los cristianos y Lorenzo custodiaba los bienes eclesiásticos en Roma, incluido el cáliz llegado desde Jerusalén, y donde debía ser utilizado en la liturgia por el papado.
No podemos encontrar documentación de la época ya que es la tradición oral la que da lugar a los textos sobre el santo, que siglo y medio después de su muerte, recogerá San Agustín. En cualquier caso lo que si deja huella escrita es la donación que de la pieza hacen los monjes del monasterio de San Juan de la Peña al rey Martín I de Aragón, llamado el Humano, en 1399. La llegada del la pieza a Zaragoza, se recoge en un acto celebrado en el Palacio de la Aljafería donde se menciona de nuevo al bienaventurado Lorenzo que envió el cáliz al reino de Aragón.

 

Omnibus una


OMNIBUS UNA ("Una para todos")
Continet hic loculus Rege, peditesque. Quid ergo
Sceptro nullus honor? Ludus at ille fuit
"Este saquillo contiene rey y peones. ¿Entonces no se da privilegio al cetro? Fue solo un juego"
Juan de Horozco y Covarrubias, Sacra symbola, 1601

Elegidos por todos


La Orden Templaría era la principal fuerza elegida por la cristiandad, para actuar como su espada santa ante las fuerzas del mal.Luchaban para eliminar la oscuridad del mundo, para derrotar a los enemigos de la iglesia de Cristo y para traer la paz al pueblo del Señor, eran hombres sin temor a la muerte, de ahí la bravura y el ímpetu combativo hasta el final, por eso prevalecían con diferencia de otros guerreros en la batalla.
La temible bravura y su fe inquebrantable, eran compañeros inseparables en el combate.Prueba de ello se debía a esta oración qué era el prólogo de cada batalla.Está plegaria exclusiva de los Templarios, ejercía una influencia de fe, poder y moral en el caballero.Fue rescatada de textos antiguos.
Recitando estas palabras, el Señor enviaría a sus ángeles para ser los guardianes y guardaespaldas del caballero, brindándole así la protección divina.
 
Oración.
Dios, mi señor, consigue con mi espada,
que aquellos que te buscan te encuentren.
Dame fuerza para los desalentados,
dame esperanza para los oprimidos,
dame misericordia para los arrepentidos,
sobre todo da tormento para los perversos
y ante todo da justicia a los excluidos.
Amén.
Non Nobis Domine,Non Nobis,Sed Nomine Tuo Da Gloriam

 

Tomár: El último refugio Templario


Cuando el viernes 13 de octubre del 1307, el rey francés Philippe IV -Le Bel- (Felipe IV el Hermoso), decide asestar el golpe definitivo a la Orden del Temple -La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (Pauperes commilitones Christi Templique Solomonici)-, comúnmente conocida como los Caballeros Templarios, poco podía imaginarse que, sus oscuras intenciones, eran de sobras conocidas por los grandes maestres de la Orden, ya que no en vano, los servicios secretos de los caballeros templarios, hacía días que habían interceptado las órdenes dadas por el rey francés, en las que se indicaban expresamente el día 13 de octubre de 1307 como la fecha en que debería actuarse conjuntamente en toda Francia, arrestando a los maestres y caballeros de la Orden.

A nadie se le escapaba que el rey francés no podía hacer frente a la inmensa deuda contraída con la Orden de los caballeros templarios -sobre todo, a raíz del rescate que tuvo que satisfacer su abuelo, el rey Luis IX (San Luis), a las huestes sarracenas, tras ser hecho prisionero en Egipto durante la sexta cruzada- a quienes les solicitó financiar íntegramente el pago del rescate, con cargo a las arcas de la Orden templaria.

El jueves 12 de octubre -un día antes del arresto del Gran Maestre-, Jacques De Molay, asiste al funeral de la cuñada del rey Felipe IV, Catherine de Coourtenay, formando parte de la comitiva que transportaría el féretro de quien fuese la esposa de Carlos de Valois. Tras sendos y efusivos saludos, entre el astuto y codicioso rey francés y el Gran Maestre de la Orden templaria, nadie ajeno a las oscuras maniobras del monarca, podría sospechar cuales eran los planes inmediatos de Felipe IV.

Pero la sorpresa estaba aún por llegar… cuando en la mañana del viernes 13 de octubre, Jacques De Molay, junto a otros tres maestres más de la Orden, fueron arrestados por los soldados del rey, acusados de herejía, haciendo caso omiso a las indicaciones del Papa Clemente V -un títere impuesto por el mismo rey Felipe IV- quien había sido encumbrado al trono de San Pedro por medio de las maléficas artes del monarca francés, tras la más que extraña y súbita muerte del Sumo Pontifice antecesor, el Papa Bonifacio VIII.

Clemente V, -Papa francés de nombre Bernat de Got y anterior arzobispo de Burdeos- había dado instrucciones expresas a Felipe IV de no efectuar acción alguna contra los caballeros templarios, mientras él mismo no se encontrara en condiciones de hacerlo, debido sobre todo, al cáncer de píloro que le afectaba. Pero esta situación de enfermedad del Papa, le era muy propicia al rey francés, ya que podría juzgar directamente de herejía a los caballeros templarios, sin necesidad de esperar el beneplácito de Clemente V, quien por otro lado, nunca se opuso abiertamente a la detención de los maestres de la Orden, a pesar de que éstos dependiesen directa y jerárquicamente del propio Papa.

El Gran Maestre de la Orden, Jacques De Molay, junto con otros caballeros y maestres más, permanecieron encarcelados durante siete años, siendo objeto de todo tipo de acusaciones y torturas, con el único fin de que confesasen su culpabilidad como herejes.

El 18 de marzo del 1314, tras proclamar públicamente la inocencia de la Orden del Temple, así como haber sido sometido a torturas para sonsacarle la confesión que deseaban los esbirros reales. Jacques De Molay sería quemado vivo en la hoguera junto al Maestre de Normandía, Geoffroy de Carney, en un islote existente en el río Sena, situado entre los jardines del monarca y la iglesia de San Agustín. Se dice que el rey mandó quemarlos con troncos de madera que aún estuviesen verdes, con el propósito de hacerles sufrir más, al tardar más tiempo en morir quemados. Otra leyenda o profecía que no ha podido ser confirmada, si bien se cumplió exactamente tal como es contada, dice que, antes de morir, el Gran Maestre Jacques De Molay, maldijo al rey Felipe y al Papa Clemente -responsables de la eliminación de la Orden del Temple- a presentarse ante Dios para ser juzgados en el plazo de menos de 40 días para el caso del Papa Clemente V y de menos de un año para el rey Felipe IV.

Fuese verdadera o no dicha maldición, lo cierto es que el Papa Clemente V moriría en la noche del 19 de abril del 1314 (32 días después), a causa de unas terribles diarreas, posiblemente como consecuencia del cáncer de píloro que padecía. Por si esto fuera poco, durante el velatorio del cadáver, y debido al fuerte olor nauseabundo que despedía, éste fue abandonado por sus sirvientes, dejándolo solo y completamente desnudo durante toda la noche, sin poder evitar que una vela cayese sobre el catafalco, provocando la casi total calcinación del cadáver.

Al rey Felipe IV el hermoso, la maldición tampoco iba a pasarle de largo. Efectivamente, tal como había profetizado Jacques De Molay, el 29 de septiembre de 1314 (195 días después), y como consecuencia de un fuerte golpe recibido en la cabeza, con la rama de un árbol que le hizo caer de su caballo mientras cazaba en los bosques de Fontainebleau, moriría a causa de las graves heridas sufridas, las cuales le causarían gran dolor hasta el último momento de su óbito. El fuerte y nauseabundo olor que desprendían sus llagas, impedían que fuera posible acercarse hasta su lecho de muerte, sin sentir repugnancia.


Pero con la disolución de la Orden del Temple, llevaba a cabo por el Papa Clemente V a través de un decreto apostólico, mediante la bula Vox Clamantis, del 22 de marzo de 1312, no se iba a acabar con la Orden de los caballeros templarios.

Es precisamente en Portugal, y en concreto en el pueblecito de Tomar, donde los caballeros templarios iban a obtener el último de sus refugios. Pero antes de pasar a tratar el asunto de Tomar, cabe destacar la existencia de un documento que ha permanecido oculto a ojos profanos del Vaticano durante casi 700 años. Nos estamos refiriendo al Pergamino de Chinon.

El Pergamino de Chinon fue manuscrito por el mismísimo Clemente V, durante el periodo que va desde el 17 al 20 de Agosto del 1308. En dicho pergamino, se puede leer como el Papa Clemente V absuelve de todos los cargos al gran Maestre de la Orden del Temple Jacques De Molay, así como a otros miembros de la Orden, indicando que los líderes templarios deben ser reintegrados a la comunión (ya que fueron excomulgados) y a poder recibir los sacramentos.

Quedaba claro pues, que la disolución de la Orden del Temple obedecía únicamente a los intereses del monarca francés, obsesionado por apropiarse de todos los bienes de la Orden, así como cancelar la deuda pendiente con la misma, acogiéndose a una corrupta ley que le permitiría cancelar las deudas contraídas con todos aquellos que fuesen declarados herejes (en este caso cancelando la inmensa deuda contraída con la Orden del Temple). Obligando a actuar al Papa Clemente V como la marioneta que siempre demostró ser en sus manos.

Como era de esperar, tras los correspondientes interrogatorios por parte de la Santa Inquisición, gran parte de los caballeros templarios mueren durante las torturas sufridas en los interrogatorios, y los que consiguen sobrevivir, lo hacen gracias a delatarse mutuamente como integrantes de la Orden, e inculparse de los hechos que los inquisidores les imputan so pena de morir en la tortura.


Tal como ya se mencionó anteriormente, los caballeros templarios que consiguen escapar de la Santa Inquisición y del acoso del rey francés, lo hacen integrándose en otras órdenes de otros países como España, Finlandia o Portugal. En España, pasarían a formar parte de la nueva Orden de Montesa, creada a tal efecto por el rey Jaume II de la Corona de Aragón. En Finlandia, pasarían a llamarse Orden de San Andrés y en Portugal vendrían a reconvertirse en La Orden de Cristo.

Es en Portugal, y en concreto en el municipio de Tomar (la ciudad templaria por excelencia), atravesada por el río Nabäo, y situada en el centro del país luso, a unos 100 kms. al noreste de Lisboa, y a otros 100 kms. de la frontera con España, donde los caballeros templarios van a obtener una importancia capital. Desde el año de 1159, la ciudad de Tomar pasó a formar parte de los bienes de la Orden del Temple, gracias a la cesión que hizo del lugar a dicha orden el rey luso Alfonso I.

Fue entonces cuando el monarca cede el castillo de Ceres a la Orden. En el 1160, el Gran Maestre de la Orden; Gualdim Pais, ordena construir el castillo de Tomar, lugar emblemático que posteriormente va a adquirir una capital importancia, así como la parte del convento conocido como «La Charola», una especie de templo circular, cuyo estilo es influenciado por los modelos religiosos y arquitectónicos de Jerusalén en la época de las cruzadas, imitando especialmente al Templo de la Roca de la Ciudad Santa.

Cuando en 1312 la Orden del Temple es suprimida y posteriormente en el 1314, el Gran Maestre Jacques de Molay es ejecutado a morir quemado vivo en la hoguera, en Portugal, el rey Don Dinis, procede a reconvertir la Orden del temple en la Orden de Cristo. Concretamente en Tomar, se llevaría a cabo una de las mayores y más espectaculares construcciones templarias, así como las transformaciones posteriores que fueron realizándose, y que abarcarían el espacio de tiempo que va desde principios del siglo XII hasta finales del siglo XVII.

Si bien con posterioridad, durante el siglo XIX, sufriría cambios importantes, -sobre todo- como consecuencia de la extinción de las órdenes religiosas. Nos referimos al convento-fortaleza del Santo Cristo, actualmente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983.

Este nuevo convento del Santo Cristo, no iba a tratarse de un templo más de factura templaria, así como sus actividades tampoco estarían completamente dedicadas a la contemplación. Fue a través del convento-fortaleza de Cristo que se iniciaron las mayores expediciones al nuevo continente, es decir, a América. Prueba de todo ello fueron las cruces de cristo con que adornaron las velas de las tres carabelas que llevó Colón hasta América. Nada era casual.

La visita al convento-fortaleza del Santo Cristo resultaba pues imprescindible para mis investigaciones, y así, decidí adentrarme en sus más recónditas dependencias y en sus recovecos pasadizos «secretos». La mala fortuna, o quizás la intencionada situación en la que se encontraban algunas de las dependencias que mayor interés me ofrecían, permanecían cerradas al público y en algunos casos, incluso de encontraban inundadas de agua, lo que hacia imposible su acceso.

No obstante, pude conseguir hacer algunas fotografías del interior de dichas estancias que se encontraban completamente inundadas y en total oscuridad, y que con toda probabilidad, ocultaban e impedían el acceso a otras dependencias cuyo contenido podría resultar embarazoso de explicar.

Durante los siglos que van del XIII al XVI iba a construirse en Tomar, sino la más importante de las iglesias templarias del lugar, si la que sería la matriz de todas las iglesias de la época del descubrimiento, siendo considerada como «nullius diócesis», es decir, con jurisdicción propia e independiente; que no pertenecería a diócesis alguna. Esta iglesia no sería otra que la «Igreja de Santa María do Olival» (Santa María del Olivar) donde las evidencias encontradas, iban a proporcionar una información muy valiosa sobre las creencias y doctrina de los caballeros templarios.

Es así como al penetrar en dicha iglesia, lo primero que me asaltó mi curiosidad fue el observar como la entrada a la misma se encontraba por debajo del nivel del suelo: en concreto había que descender ocho (8) escalones. Algo totalmente inusual para un templo cristiano.

Pero el número 8 (ocho) no iba a encontrarse únicamente en los escalones de acceso a la iglesia, sino que aparecería en las ocho columnas octogonales que contiene la nave central del templo.

Por si esto fuera poco, el número 8, aparecía en varias losas o lápidas existentes en el suelo de la iglesia, pero en esta ocasión en sentido transversal, es decir, conformando el símbolo del infinito.

Como es lógico adivinar, el número 8 tenía mucho que ver en las creencias o doctrinas de los caballeros templarios, pero esto no terminaba aquí. Al observar con atención las diferentes figuras que aparecían en el templo, mi sorpresa se fue agrandando.

En primer lugar, no podía pasar desapercibida la estrella de Salomón (de cinco puntas) que aparece encima del altar mayor, la misma forma elegida por Leonardo Da Vinci para dibujar al famoso hombre de Vitruvio. ¿Una extraña casualidad, o simbolizaba algo mucho más esotérico?

Como era de imaginar, nada obedecía a la casualidad y así, al conversar con el encargado de la vigilancia y custodia del lugar (Sr. Antonio Rebelo), éste me indicaría otras tantas evidencias y extrañas causalidades existentes en aquel templo.

Así por ejemplo; me mostraría el cuadro titulado «de Pentecostés», en el que aparece el Espíritu Santo descendiendo sobre ¡dieciséis apóstoles! Mientras que aparecen 17 lenguas de fuego sobre las cabezas de cada uno de ellos.

¿Dónde está el apóstol número 17, acaso aún no ha nacido y se encuentra en el vientre de su madre? Así mismo, aparecen varias mujeres, entre las que cabe destacar la posiblemente preferencia de María Magdalena.

Pero si esto ya de por sí aparecía demasiado extraño, ahora resulta que los pies del apóstol representado en primer termino y que posiblemente sea representado como San Pedro, ¡solamente posee cuatro dedos en el pie, mientras que en la mano aparece tener seis dedos! ¿Qué está queriendo decir el autor del retablo?

Pero aunque todo esto ya de por sí suponga un extraño enigma, el misterio no ha hecho más que empezar… En una de las capillas adyacentes, podemos encontrar a una extraña figura: se trata de Santa Ana, (la madre de María, madre de Jesús), quien lleva en brazos a la Virgen María y ésta a su vez al niño Jesús ¿otra extraña incongruencia?

Pero sigamos con los misterios… en otra capilla anexa, encontramos una loseta o mosaico que a simple vista no parece ser más que un simple dibujo de adorno… pero al contemplar dicho mosaico a cierta distancia, aparece perfectamente dibujada la cruz templaria.

Por si las cosas no estuvieran ya lo suficientemente complicadas de comprender, nos encontramos con una serie de puertas paralelas o en serie, que comunican entre si a todas las capillas del mismo lado derecho del templo, pues bien, cuando el observador se coloca en un extremo de dichas puertas de acceso, lo que ve al final de las mismas es ¡el reflejo de su propia imagen! Como si se tratase de una especie de puerta adimensional.

¿Qué conocimientos nos están legando los caballeros templarios a través de estas evidencias? Ya para terminar, como no podía ser de otra manera, en la capilla donde se halla la tumba del Gran Maestre Gualdim Pais, nos encontramos con una esfinge de María Magdalena, en actitud de custodiar o velar por el descanso del Gran Maestre ¿Otra casualidad?

De sobras es conocida la advocación que sentían los caballeros templarios por la figura de María Magdalena, de hecho, en todos los templos y construcciones realizadas por el Temple, la figura de María Magdalena siempre ocupaba un lugar preferente. ¿Volvemos a creer en las casualidades?

Pero por si acaso se llegase a pensar que con los anteriormente dicho, se terminan los hechos enigmáticos existentes en la Iglesia de Santa María de Olivais, habrá que recordar que en un tiempo pasado, fue lugar de paso en el Camino de Santiago que va desde Portugal a Santiago de Compostela, tal como atestigua la concha o vieira de peregrino que aún se puede observar en el friso de la puerta del campanario.

Aunque si de hechos pasados enigmáticos se trata, tampoco deberemos pasar por alto la gran necrópolis que se acaba de descubrir, y que abarca el espacio que va desde el pórtico de la iglesia hasta la torre sineira (campanario) y que con más de mil esqueletos humanos, es una de las mayores necrópolis de toda la península Ibérica, siendo destinado dicho lugar a campo santo desde el siglo XIII al XVII.

Después de visitar la Iglesia de Santa María de Olivais y comprobar in situ todos los comentarios e informaciones que habían llamado mi atención, así como la inexcusable visita realizada al castillo-convento del Santo Cristo, tenía claro que aquel viaje hecho expresamente desde España hasta Tomar, bien había valido la pena.

Guerra Medieval: Batallas navales

Durante la Edad Media se desarrollaron una serie de batallas navales en el Mediterráneo, aunque con menos frecuencia que en épocas posteriores y que al inicio del periodo buscaban, principalmente, el abordaje de las embarcaciones enemigas.

En este sentido, la guerra medieval en el mar presentaba muchas similitudes con las desarrolladas en el periodo clásico, flotas de galeras, usualmente con esclavos en los remos), que buscaban chocar o acercarse a las embarcaciones enemigas para que los marineros pudiesen luchar en cubierta.

Debido a la vulnerabilidad de este tipo de embarcaciones y la gran dificultad que presentaba su uso en aguas diferentes al Mar Mediterráneo por ser más revueltos y con mucho más viento, comenzaron a surgir barcos más grandes, apoyados en su propulsión con velas.

Las embarcaciones continuaron evolucionando hasta parecerse a grandes fortificaciones flotantes, presentando torres tanto en su proa como en la popa, aunque les hacía inestables, aunque sus victorias contra las embarcaciones más ligeras les hicieron predominar en los siguientes siglos.

La flota bizantina

La flota bizantina era famosa por su enorme superioridad en las aguas del Mediterráneo, algo crucial en su desarrollo para poder defender su capital, Constantinopla, que tenía en ese momento el puerto más importante de Europa.

Sin embargo, en el año 655 sufrieron una importante derrota a manos de los árabes, aunque pudieron salvar Constantinopla utilizando un invento secreto que sólo poseían en Bizancio: el fuego griego.

El Fuego Griego

Hace un tiempo hablamos del fuego griego, una sustancia especialmente inflamable que, al entrar en contacto con el agua, ardía, provocando la destrucción inmediata de las embarcaciones que no tenían escapatoria al verse envuelta en llamas.

fuego griego

Su tripulación tampoco tenía escapatoria pues, según los relatos de la época, el fuego griego continuaba ardiendo bajo el agua, lo que hacía que nadie pudiese soportar un ataque de estas características.

Las embarcaciones vikingas

Los drakkar son las emblemáticas embarcaciones vikingas con las que asolaron Europa. Consistían en embarcaciones muy ligeras, largas y estrechas, y con remos que abarcaban casi todo el casco.

Si bien no eran embarcaciones poderosas, eran extremadamente maniobrables y con ellas podían acceder a sitios que con navíos más grandes no era posible, lo que les llevó a atacar poblaciones en los ríos Sena, Támesis o Tajo.

drakkar vikingo
Drakkar vikingo

El nacimiento de las potencias italianas

Cuando tanto los árabes como Constantinopla perdieron su hegemonía en el mar entrando en declive, las ciudades italianas de Venecia, Génova y Pisa comenzaron a formar diferentes redes comerciales a través del Mediterráneo, construyendo armadas tanto para protegerse como para convertirse en potencias.

En sus inicios, las armadas lucharon contra los árabes como en las batallas de Bari y Mesina, para luego defenderse de los Normandos que habían alcanzado Sicilia.

Finalmente, el enfrentamiento se dio entre ellos en siglos posteriores, siendo especialmente famosos los enfrentamientos entre Génova y Venecia quienes se enfrentaron en cuatro ocasiones, siendo Venecia la vencedora y quien se convertiría en potencia en los siguientes siglos.

Los cañones en las embarcaciones

En la Edad Media era muy difícil situar cañones a bordo, aunque en ocasiones se encontraba alguno en algunas de las torres de las embarcaciones más grandes.

Generalmente eran pequeños cañones antipersona, pues los mayores hacían que los barcos fuesen más inestables y tanto su velocidad como precisión de fuego les hacían poco útiles.

Hacia finales de la Edad Media esto cambió con la aparición de las puertas de armas situadas en las paredes laterales de las naves.

Esto permitió que se instalasen cañones justo encima de la línea de flotación, los cuales al estar situados más abajo, permitían una gran estabilidad del barco.

A su vez, el poder tener una línea completa de cañones reducía el problema de la precisión, siendo de mucha utilidad para las batallas navales que se producirían al final de este período.

El buque más importante de este estilo lo encontramos en el Mary Rose, de Enrique VIII, su buque insignia y que contaba con 30 armas en cada uno de sus lados, con una velocidad de disparo muy superior a lo que visto hasta ese entonces.

Este tipo de embarcaciones inspiró a la armada española, que diseñó un tipo de embarcación que marcaría toda la Época Moderna: el galeón.